Durante el proceso de destitución del presidente Trump, que cursa en la Cámara de Representantes, el argumento principal es si hubo o no “Quid pro quo” (expresión latina que quiere decir, dar a cambio de algo); en otras palabras: si hubo un soborno o extorsión cuando el presidente retuvo fondos a Ucrania, a cambio de que ese país, hiciera una investigación sobre un rival político en las futuras elecciones del 2020.
El escándalo se desató cuando un oficial de inteligencia (whistle-blower), presentó una denuncia a sus superiores, cuestionando la legalidad de esta solicitud, exteriorizada en una llamada entre ambos presidentes el día 25 de julio del presente año. Los fondos retenidos que habían sido aprobados por el Senado fueron liberados inmediatamente se supo de la denuncia.
Durante toda la semana, el personal diplomático y administrativos de esa zona ha sido llamado a declarar ante el comité de investigación del Congreso. Aunque se tiene bastante evidencia, faltan todavía las declaraciones del personal de la Casa Blanca involucrada en este hecho.
Durante los interrogatorios, los republicanos en el comité de investigación han tratado por todos los medios de desacreditar a los testigos y tratan de desviar el foco de la investigación introduciendo el supuesto acto de corrupción de la familia de Joe Biden y la teoría conspirativa de que fueron los ucranianos y no los rusos quienes intervinieron en las elecciones de USA en 2016.
Las declaraciones de Gordon Sondland, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea ante la Cámara de Representantes este miércoles hacen pensar que sí. En palabras del funcionario, quien testificó bajo juramento, Trump ordenó a través de su abogado personal, Rudy Giuliani, el «quid pro quo» a Ucrania al condicionar la ayuda militar al país a una investigación sobre su posible rival electoral.
Trump insiste en negar la extorsión, y en sus tuits, lanza improperios intimidatorios contra los testigos. Aparentemente la destitución no va a pasar ya que en el Senado, controlado por los republicanos, se necesitan las tres cuartas partes de los votos. Todo indica además que es Rudy Giuliani, (abogado personal del presidente) quien finalmente será inculpado y vinculado a sus intereses económicos particulares junto a otros dos ciudadanos de origen ruso, ya condenados en las cortes de New York

