Opinión

Quiebra comercial

Quiebra comercial

Iniciar un negocio, independientemente del renglón, constituye un riesgo en términos de seguridad física, por los altos niveles de criminalidad, pero también en pérdida de la inversión económica, porque el cúmulo de gastos es elevado y podría operar con déficit. Invito a los  lectores a un recorrido por las avenidas de Santo Domingo, en las que están las arterias comerciales, para que observen la enorme cantidad de locales cerrados. Unos se venden, otros se alquilan.

          El propietario de un local en un área comercial piensa que tiene oro, los arrendamientos son costosísimos. Y un negocio nuevo regularmente no es rentable, requiere acreditarse, aspecto que conlleva tiempo. Si al pago de local usted suma el de energía eléctrica, combustible para planta, teléfono, Internet, préstamo bancario y empleomanía, difícilmente genere beneficios.

          Y apenas inicia el negocio cuando de inmediato aparece el odioso inspector de Impuestos Internos a cobrar lo que ha creado un Estado fiscalista, que no devuelve nada en servicios públicos  a la ciudadanía.

          Ante las circunstancias del comercio dominicano, las posibilidades de prosperidad, de un pequeño negocio nuevo, son escasas. Es la razón por la que he visto locales por los que han pasado heladería, repuesto de motocicleta, repostería, farmacia, venta de celulares y computadoras, bancas de lotería, peluquería, pica pollo, floristería y relojería. Ninguno ha dado “pie con bola”.

          Y difícil es hallar a uno de los propietarios de los comercios mencionados que no haya sido víctima de atraco, porque ni siquiera “seguridad” el Estado dominicano es capaz de garantizarle a la gente que procura ganarse el sustento familiar de forma honorable. Tampoco hay políticas de estímulo a la microempresa.

          No pretendo sembrar pesimismo, con este artículo, a personas laboriosas y emprendedoras, que tengan en agenda proyectos comerciales, simplemente describo experiencia, a través de la técnica de la observación. Los negocios, en sus inicios, son riesgosos, a veces operan con déficit y las posibilidades de quiebra son reales.

El Nacional

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