¿Quién está protegiendo a los nuevos dueños del país que están produciendo, importando y exportando drogas con absoluta libertad? ¿Quién está protegiendo a los que roban y asesinan a plena luz del día? ¿Quién protege a los funcionarios corruptos? ¿Cuál es el ser divino o superior que impide que las investigaciones de los crímenes y delitos de los grandes capos civiles y militares lleguen al fondo?
Cuando algún osado le pide al presidente de la República que se refiera al caso del presunto narcotraficante español Arturo del Tiempo Marqués con quien aparece retratado en el mismo Palacio Nacional, es acusado de dañar la imagen del mandatario. Los asesores del mandatario les aconsejan que hable de las rosas que adornan los jardines del Palacio Nacional. Y que siga viajando a cumbres que solo sirven para gastar el dinero de los pendejos contribuyentes.
Pese al silencio que sepulta los muertos, las drogas y la corrupción, la sangre habla. Los verdaderos responsables del caso Paya, los dueños de la droga y del dinero, no están en el expediente. Ni en la cárcel. Serán condenados los menos culpables de los culpables. O los inocentes. El Estado de Derecho es menos que una caricatura.
El caso del señor Del Tiempo es todavía más complejo, pues involucra a personas de mucho poder, protegidos por gente de más poder todavía. Actuó amparado y protegido. Tenía socios poderosos.
Tantos asesinatos. Y no hay un detenido. Los que pueden conducir hacía los culpables van desapareciendo. Así se garantiza el silencio y la continuidad del lavado y la corrupción. Los que rompen el miedo pueden terminar asesinados. Los sicarios están a la orden del día. la vida vale menos que un cigarrillo crema, como dijera Juan Bosch durante la dictadura de Balaguer. ¡El Poder protege a los asesinos! ¡Han vuelto los incontrolables controlados por el narcotráfico!
Después de México estamos nosotros en materia de narcotráfico. Pero con una diferencia: en México el gobierno ha desatado una guerra que lleva cientos de muertos. En nuestro país hay complicidad. Dicen que el dinero de la droga sostiene la economía. Así hemos llegado al narcogobierno.
PD: Dada la preocupación de mis hijos no volveré a escribir sobre el tema durante este gobierno. No me quieren ver envuelto en un intercambio de disparos, un atraco, un robo, ni siquiera en un accidente de tránsito. Me quieren vivo y viable.

