Ahora la inteligencia gringa, colombiana y dominicana, están empeñadas en señalizarnos como una franja radical dedicada a instrumentar planes terroristas conectados al narco-tráfico y al sicariato.
La fórmula hiede a productos made in CIA-MOSSAD-DAS La inducción se hace a través de una decantación repleta de falacias y distorsiones.
Somos radicales por lo de ir a la raíz de los problemas.
No somos una izquierda domesticable, proclive a la alianza con el PRD y el PLD, a los asopao con generales delincuentes, a convertirnos en adornos del sistema, a aconsejar al gobierno por temor a que esta porquería estalle, a conciliar con la institucionalidad vigente
No usamos como concesiones las palabras cívica o pacífica. La primera nos recuerda a la Unión Cívica Nacional y la blandenguería histórica, y la segunda es un tributo inmerecido a un sistema de dominación violento, destructivo, genocida y ecocida.
No tenemos por que avergonzarnos del amplio legado de insumisión teórica y práctica de nuestro movimiento. Ni darles prueba de buena conducta a explotadores, asesinos, farsantes y ladrones; representantes y epígonos de narco-estados y súper-potencias terroristas y saqueadoras.
Somos rebeldes con razones abundantes.
La crisis capitalista apesta, el neoliberalismo la pudre, y, ciertamente, a sus poderes habrá que hacerles como a los caimitos para se caigan al piso. Claro, con mucho amor por la humanidad y gran sentido histórico en procura de una paz inexistente.
No aceptamos la trampa bipolar que compele a optar entre lo pacífico y lo violento, porque las fronteras entre esos campos, las superposiciones, y co-responsabilidades son muy complejas y se entrecruzan. Sencillamente, optamos por ser revolucionarios/as de verdad enfrentados/as al gran capital y a sus mecanismos control empapados de violencias e infamias.
Más que ridícula luce la intención de estigmatizarnos como agentes del terror, el narco y el sicariato frente el pliego de denuncias y combates que ha caracterizado la corriente que hemos representado.
Los campeones del terrorismo, la corrupción y expoliación están en la Casa Blanca y en el Complejo Militar Industrial, en Casa Nariño de Colombia, en el Palacio de aquí, en las policías asesinas y narcogobiernos de estos países en los palacios de la usura financiera en el FMI, BM, Barrick Gold, Sun Land en los socios de Quirino, Solano, Paya, Agosto, ATIEMAR en los sustentadores de esta dominación capitalista-imperialista, patriarcal, racista y adultocéntrica.

