El doctor Jorge A. Subero Isa, magistrado juez Presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), está claro con lo que la sociedad necesita en el Poder Judicial. Vivimos tiempos de retos, definiciones y cambios. A los miembros de la Judicatura que no comprendan el proceso actual les pasará como a los dinosaurios: desaparecerán sin conocer las causas de su terrible extinción.
Aquellos animales prehistóricos estaban dotados de un cuerpo gigantesco y un cerebro muy pequeño con relación a su anatomía. Para ellos la vida consistía en vegetar. La costumbre fue su ley y el pasado se convirtió en rey que rigió su destino. No se adaptaron a los cambios. Perecieron.
Subero Isa se alegró de que los jueces que integran el orden judicial sean jóvenes de ambos sexos. Confió en que no tengan compromiso con el pasado. Así se expresó en un reciente discurso. Lo pronunció con motivo de un acto que se realizó en las instalaciones de la SCJ.
Ciertamente, el magistrado Subero tiene razones para resaltar implícitamente que el 50% de la matrícula de los juzgadores no vivió la dictadura de Trujillo, ni los sangrientos doce años de gobierno que todos lamentamos, ni la era del sistema inquisitivo que prevaleció en la justicia dominicana. La rémora del pasado no les afectó directamente. Se espera que estén en condiciones de encarar con propiedad las exigencias de una verdadera justicia. La sociedad la reclama con derecho. Hay que complacerla.
Todos sabemos que la edad cronológica no es lo más importante. Hay jóvenes de edad que piensan y actúan como viejos. También tenemos viejos de cuerpo con ideas y acciones que superan a las nuevas generaciones. La edad emocional, la preparación intelectual y la disposición para insertarse positivamente en los cambios es lo importante.
En la Judicatura quedan muchos ancianos del Derecho. Sus concepciones jurídicas están ancladas en el pasado. Corresponden a la escuela decimonónica. No comprenden los principios ni las reglas de las ciencias jurídicas modernas. Mentalmente viven en el siglo diecinueve. Creen que la ley adjetiva debe imponerse por encima del Bloque de Constitucionalidad. Llegan a decir, como dinosaurios jurídicos: Yo estoy aquí para aplicar la ley y esperar el 25 para cobrar. La Constitución no me importa para nada. ¡Ay del que cae bajo sus patas analíticas del litigio! Más le hubiese valido una transacción o una renuncia pura y simple a sus derechos.
Ninguno de esos jueces comprenden los retos que imponen los nuevos tiempos. Están definidos como adjetivistas del Derecho. Su formación jurídica es menor. No entienden la supremacía de la Constitución, el debido proceso y la tutela judicial efectiva. Hablan sobre la constitucionalidad pero no la practican. Le tienen miedo. Viven en el pasado. Los cambios que se avecinan deben diferenciar los jueces del pasado con los jueces de los nuevos tiempos. Dialécticamente, lo nuevo desplaza a lo viejo. Así sea.

