Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

Constitución y equidad

La lucha por la justicia social de hoy debe ser impulsada dentro de las mismas instituciones que tradicionalmente han negado las reivindicaciones más sentidas y necesarias para las mayorías nacionales. Los radicalizados, que no comprenden los procesos históricos y las etapas que deben ser rebasadas para alcanzar otros niveles, pensarán que esa afirmación se enmarca en concepciones transformistas, para no decir reformistas. Con esa forma de pensar, que genera acciones equivocadas, muchas veces se ha perdido lo bueno por correr agitada e ilusamente detrás de lo mejor.

  Y la forma adecuada de enfrentar las injusticia de nuestra sociedad es usando la Constitución como herramienta de combate. Los marginados, los explotados y sus dirigentes necesitan conocer la Ley Sustantiva. Es vital que aprendan a exigir en la práctica los derechos que sólo les son reconocidos en las teorías. Sus reclamos tienen que oírse en los organismos públicos. Toda la lucha política de hoy puede y debe ser constitucionalizada. Así se fortalecerá el régimen democrático.

 Muchos dirigentes políticos y, por desgracia, algunos jueces retrógrados, que  piensan como si vivieran en el siglo XIX, precisamente con la escuela decimonónica del derecho en la cabeza, se resienten ante la posibilidad de judicializar la lucha política. Entran en pánico ante la posibilidad de que los tribunales puedan ser apoderados para que diriman las diferencias entre los políticos.

 Pero así tiene que ser en la actualidad. La vida cívica lo exige. Antes los combates se daban en las calles y los barrios. Cuando las contradicciones llegaban a mayores con el gobierno, entonces se producían brotes guerrilleros que miraban hacia los campos y las montañas. La sangre corría con generosidad de parte y parte.

Los que todavía quieren mantener esas prácticas, no comprenden lo que son los nuevos tiempos. Ignoran que los enfrentamientos cuerpo a cuerpo son innecesarios y los alzamientos militares no tienen futuro. Con el sistema de posicionamiento global (GPS, sus siglas en inglés) los insurrectos son localizados y aniquilados con precisión milimétrica, cuando el oficialismo y el imperio lo desean. Los escudos humanos, que suelen ser la población civil o prisioneros de guerra o por la mala práctica de los secuestros, sólo retrasan el fin de esas intentonas subversivas. La aplicación de la alta tecnología militar se impone. Aunque esta explicación parezca derrotista para algunos, es una verdad de Perogrullo en la era digital.

 Hoy la lucha política es guerra jurídica de alcance constitucional. Se impone que la pelea por mayores niveles de justicia social sea llevada a las instituciones. Las movilizaciones populares están restringidas a la mínima expresión, debido al fraccionamiento                            ideológico, la desorganización y la manipulación de las masas por parte de los sectores dominantes. En este escenario, el Tribunal Constitucional jugará un papel de primer orden.   

El Nacional

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