Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

Las recién concluidas elecciones parlamentarias de los Estados Unidos de Norteamérica son ricas en lecciones políticas y jurídicas. No exageramos al recordar que cuando a los norteamericanos les da gripe, los dominicanos y demás pueblos pobres del mundo sufren de pulmonía. Muchos desean negar esa verdad como si pudieran tapar el sol con un dedo.

 El coloso del Norte, siempre revuelto y brutal, con ese desprecio por los países débiles que le descubrió el inconmensurable José Martí, ejerce sobre nosotros un poder tan grande como la fuerza de la gravedad. El autor de La edad de oro lo conocía bien. Vivió en las entrañas del monstruo. Nadie puede ignorarlo hoy. Sufrimos los estragos de esa potencia día a día. La geopolítica es muy seria.

 Los comicios legislativos en la patria de Abraham Lincoln representaron una victoria para las fuerzas políticas republicanas. Los demócratas quedaron sorprendidos con la derrota sufrida. Su poder en el Congreso se redujo significativamente. La lucha que deberán librar para aprobar cualquier nueva ley, si tiene un tinte liberal, será titánica. Y hasta Barack Obama, como Presidente de la nación más poderosa de la Tierra, tendrá que pisar más fino ahora.

En efecto, así es. El triunfo conservador en esas elecciones pone una navaja en el cuello de Obama. Este jefe de Estado hizo concesiones a los señores de la guerra cuando dominaba ampliamente el Congreso. El aumento de los efectivos militares en Afganistán y el discurso de justificación de la guerra es una prueba. Ahora, en estado de debilidad congresual, observaremos hasta dónde llegará Obama para evitarse las retaliaciones que pueden sobrevenirle desde el Legislativo. Las fuerzas conservadoras norteamericanas tienen los juegos pesados.

Pero Obama es un político inteligente, audaz y tiene los ojos bien abiertos. No confunde sus deseos con la realidad. Se manejará en zigzag, como un buen nadador que avanza contra la corriente.

Obama evaluó las causas de la derrota de su partido. Y sacó conclusiones. En política es más importante lo que la gente cree y piensa que la verdad misma. Se confió en los logros legislativos que había alcanzado su administración. Se olvidó que el poder de la prensa y el de un buen discurso influyen en la mentalidad popular

Además, todos los pueblos terminan sancionando al gobernante que no cumple con sus promesas. Obama prometió que protegería a los inmigrantes y luego los abandonó. Los millones de votos hispanos, en su mayoría, hicieron la diferencia en las elecciones. La crisis económica y el trato preferencial que dio el gobierno a los autores del desastre financiero norteamericano y mundial fue el detonante esencial de la derrota.

Obama comprendió las causas de la paliza electoral y aceptó su responsabilidad. Ese es un ejemplo que debe servir para nuestros líderes. La humildad para reconocer los errores y superarlos sin buscar chivos expiatorios es una virtud. El ejemplo de Obama es enriquecedor.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación