Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

El presidente de la República, doctor Leonel Fernández, y el ministro de la Presidencia, doctor César Pina Toribio, pasaron exitosamente la prueba de la designación de los jueces que integran las altas cortes. Actuaron como un binomio perfecto. El jefe del Estado dio pruebas una vez más de su singular don de gente y de su vocación democrática en todo el proceso de evaluación de los aspirantes. Y el Ministro se lució, en su adicionada calidad de asistente del presidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), por su capacidad de organización, discreción y prudencia.

 Los miembros del CNM se comportaron a la altura que se esperaba. La participación que tuvieron no dejó ninguna frustración o avasallamiento contra los que aspiramos a integrar los elevados tribunales. Aunque el consejero Subero Isa, por ignorar lo más elemental de la política, rompió el protocolo del CNM, eligieron bien.

Eso representa una muestra esperanzadora de que nuestra cultura político-jurídica avanza. Más aún, prueba que cuando hay buena dirección, los hombres se comportan como debe ser. Cuando la cabeza está en orden, el cuerpo también; pero si la cabeza no imprime la mística apropiada, si no irradia a todas las partes un comportamiento ejemplar, entonces el desorden y las inconductas se imponen.

 Además, la mayoría de los aspirantes a formar las altas cortes exhibieron una hoja de vida fuera de serie y una capacidad jurídica envidiable. Los dominicanos podemos sentirnos orgullosos de muchos de nuestros profesionales del Derecho. Tienen niveles de preparación que se equiparan con los grandes juristas de los países desarrollados. Vamos bien. Podremos construir el anhelado Estado Social y Democrático de Derecho. Es una promesa constitucional. Los recursos humanos para esa tarea están disponibles.

 Ciertamente, así es. Una prueba fehaciente la encontramos en los que resultaron designados. Todos son excelentes profesionales y dominicanos ejemplares.

Asumen su condición de ciudadanos activos, con la carga de responsabilidades que implica. Y eso es alentador.

 Los presidentes de las altas cortes no pudieron ser mejor designados. Su experiencia jurídica, la probada seriedad y honestidad de sus vidas públicas, auguran que actuarán con la debida eficiencia, independencia e imparcialidad en el cumplimiento de sus funciones. El doctor Mariano Germán Mejía, presidente de la Suprema Corte de Justicia, es inobjetable. El doctor Milton Ray Guevara, presidente del Tribunal Constitucional, es ideal para ese cargo. Y el doctor Mariano Rodríguez, presidente del Tribunal Superior Electoral, probó el talento que tiene para la materia que manejará.

 Tenemos motivos para sentir orgullo y satisfacción de los resultados del proceso de conformación de las altas cortes. El presidente Fernández cumplió con su misión. El doctor Pina Toribio dio lecciones sobre cómo debe actuar un Ministro.

Evidentemente, Leonel, César y el CNM triunfaron.

El Nacional

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