Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

Constitución y ¿expertos?

La sociedad dominicana tiene de todo y, paradójicamente, languidece como si no tuviera nada. Es una constante histórica. Con la fundación de la República, en el 1844, soñamos con los principios liberales del siglo XIX. Pero el Estado quedó constituido y dominado bajo las ideas más atrasadas de la época. Se dice que somos un país rico, pero pobremente administrado. Proclamamos una buena Constitución. Antes del año ha sido violada como una niña en flor, por acción u omisión, varias veces. Contamos con un sistema jurídico recargado de leyes que no se cumplen.

 Nuestras actividades económicas están dirigidas por hombres y mujeres que prefieren, con sus honrosas excepciones, el lucro fácil y rápido. Violan las normas éticas, morales y legales. No quieren perder tiempo ni sufrir fatiga con el trabajo tesonero que crea las riquezas bien habidas. Es doloroso, pero cierto.

 Pocos países son tan politizados como el nuestro. Aquí se hace política partidaria y activa todos los días. La población participa en ella. Sin embargo, los dirigentes son más comerciantes que políticos profesionales.

 Las universidades están graduando una gran cantidad de profesionales. Parece que es una producción en serie, industrializada. Tenemos más titulados universitarios que espacios para ellos en la sociedad. Pero lamentamos la carencia, en cantidad y calidad, de auténticos profesionales.

 Contamos con especialistas para todas las ramas del Derecho. Sirven  hasta para remedio. Cada abogado es todólogo, cada juez es un dios y cada fiscal un censor supremo.

 Ahora la sociedad quedó asombrada. Ignoraba que poseía tantos expertos constitucionalistas. ¿Donde estaban cuando se necesitó enfrentar a los que se oponían a la creación de la nueva Constitución y del Tribunal Constitucional? ¿Qué han hecho frente a los enemigos de las garantías de los derechos fundamentales? 

 La sociedad se pregunta, ¿por qué la Carta Magna ha sido tantas veces irrespetada sin que ese ejército de expertos se manifieste? Sólo se escuchan voces aisladas, como golondrinas solitarias. ¿La creación del Tribunal Constitucional y su pronta integración los sacó de sus escondites? ¿Estaban bajo las piedras o agazapados, preservándose? ¿Esperaron que otros libraran la batalla y corrieran los riesgos para ellos recoger como hienas o parásitos el fruto del trabajo ajeno? ¿Buscan un carguito? ¿Son comecheques?

 Contamos con muchos expertos constitucionalistas. Pero recordemos que esa calidad impone el combate social, político y jurídico. Hay que correr riesgos y defender los derechos de la gente. No basta con repetir, como papagayos o teóricos huecos y vacíos, nombres y frases de autores exóticos. El Derecho Constitucional no es sólo fraseología. Es una cultura que debe interiorizarse, un modo de vida y un deber ser en la lucha social a favor de los más débiles y contra el poder que les arrebata sus derechos. Ética, ética, por favor, para el bien de todos.

El Nacional

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