CD, Leonel y Danilo.-
La Constitución dominicana (CD) ha sido la más llevada y traída del mundo. Ningún país latinoamericano tiene más reformas constitucionales que el nuestro. Así lo comprobó la investigación realizada por el Programa para Estudios del Desarrollo Dominicano, que se dio a conocer en el 2017, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
En el informe en que dan a conocer los detalles de ese estudio, bajo la investigación de Fernando I. Ferrán, Shyam Fernández Vidal y Alejandra Valerio Matos, afirman que “el país cuenta con 39 reformas parciales o totales desde la primera Constitución de 1844, superando a países como Venezuela, que hasta la fecha, desde el año 1811 ha efectuado 26 reformas; Haití, con 24 desde el 1804 y Ecuador con 20, desde 1822.”
Resulta un mito creer que las reformas constitucionales son necesariamente malas. La verdad es que peor sería petrificar en el tiempo la Carta Magna. Sin modificaciones a la Constitución, obligaríamos a las nuevas generaciones a vivir bajo el yugo de generaciones muertas.
Sin embargo, reformar constantemente la Ley Sustantiva, sin que existan condiciones económicas y sociales que la impongan, y solo por el capricho y conveniencias de grupos políticos predominantes en un momento determinado, representa una inestabilidad sistémica muy perjudicial. Tradicionalmente, este ha sido nuestro mal: Casi todas las reformas a la CD, abierta o discretamente, han servido para provecho político personal o grupal. Lo social no ha sido primordial.
Y en la actualidad hay mucha confusión respecto a si nos rige la Constitución de Leonel Fernández, la del 26 de enero de 2010, o la de Danilo Medina, del 13 de junio de 2015.
Algunos entienden que vivimos bajo la Constitución de Leonel, debido a que con la reforma de Danilo solo se modificó el artículo 124 para permitir la reelección. Dicen que lo esencial del texto jurídico-político permanece, y que eso le da vigencia actual al Pacto Fundamental del 2010.
Si se tratara del sistema norteamericano de revisión constitucional los que sostienen esa tesis tendrían razón, debido a que el Coloso del Norte hace enmiendas a su Ley Sustantiva.
Pero aquí no es así. Nosotros tenemos un sistema diferente al de la tierra de Abraham Lincoln. Hacemos la proclamación y publicación de una nueva Constitución cada vez que reformamos la anterior, conforme a los artículos 267 y siguientes de la Carta Magna.
Tan pronto se puso en vigencia la actual Constitución del 2015, que es la de Danilo, quedó en la historia la del 2010, que es la de Leonel. La CD es la vigente.
Y esta consecuencia de toda reforma constitucional en nuestro sistema es así aunque solamente se cambie una coma, un punto, una letra o una palabra del texto constitucional.
