El Tribunal Constitucional (TC) de nuestro país quedó instalado con una audiencia solemne que se realizó el 26 de enero recién pasado. Semejante decisión adquiere trascendencia de primer orden. Ese día se cumplió el 199 aniversario del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte y el segundo año de la proclamación de la Constitución vigente, que creó el TC.
La fecha escogida para la instalación del TC no fue casual. El magistrado Milton Ray Guevara, presidente del TC, recogió en el discurso los aspectos memorables de las efemérides. Asumió el reto de dar continuidad a los valores que representan esos acontecimientos.
El magistrado Milton Ray Guevara cumplirá esa promesa. Lo hará con la responsabilidad que le caracteriza, con la seriedad que imponen los deberes patrios, con la capacidad de un hombre ilustrado, con el valor cívico y el compromiso social que tiene. Los que conocemos al honorable Presidente del TC sabemos que no hay lugar a dudas en sus actuaciones. Esa vital Jurisdicción Constitucional no podía estar mejor dirigida. Y el equipo de hombres y mujeres que le acompaña augura que se fortalecerá la seguridad jurídica, la institucionalidad y la vida democrática.
Para que nadie se confunda, el Magistrado Presidente llamó a los sectores de la vida nacional a tomar conciencia de los desafíos «que tenemos por delante para cumplir la tarea de apuntalar los derechos fundamentales de los ciudadanos».
Compartimos el criterio de Ray Guevara cuando afirma que una democracia constitucional sin TC es una primavera sin flores.
Sabemos que el TC recibió una lamentable mora judicial en la materia constitucional. La Suprema Corte de Justicia, que tenía las atribuciones de TC, acumuló casos pendientes de fallo sin darse cuenta del daño que hacía. Cada expediente constitucional que no se decide en un plazo razonable es una espada de Damocles que pende sobre la frágil institucionalidad del país. Si en materia ordinaria una justicia retardada es una justicia denegada, en materia constitucional es más grave aún, es un crimen contra el orden establecido. Pero eso no lo pueden entender los que no han interiorizado los valores, principios y normas del Pacto Fundamental. Poco importa que repitan frases constitucionales como papagayos. Sus hechos revelan que no pueden comprender.
Ray Guevara también advirtió que La creación constitucional de un sistema de precedente con base en las decisiones de ese órgano, las cuales tienen carácter vinculante para todos los poderes públicos, plantea una transformación tal en nuestra realidad jurídica, que modifica sustancialmente el sistema tradicional de fuentes del derecho y la estructura jerárquica del orden normativo nacional.
Por fin, comenzaremos a tener una justicia constitucional. El pueblo la espera y la merece. Así sea.

