El presidente de la República, doctor Leonel Fernández, está siendo duramente cuestionado por el apoyo que dio a las inversiones del ciudadano español Arturo del Tiempo Márquez. Este inversionista construyó la Torre Atiemar, de 19 niveles. Está en la avenida Pedro Henríquez Ureña de esta ciudad capital.
Arturo Del Tiempo Márquez está preso en España. Presuntamente, tiene vinculación con una operación de narcotráfico de 1200 kilos de cocaína. Trataron de colocar esa droga en España. Es una imputación gravísima. No sólo daña al detenido sino a todos los que se relacionaron con él.
El presidente Leonel Fernández no es ni puede ser una excepción. Es lógico que se especule sobre su vínculo con el señor Del Tiempo. Sobre todo por su posición de gobernante. Se sabe que el jefe del Estado es el hombre mejor informado del país. Pero eso no es una garantía de que reciba todos los datos que necesita para cada una de sus actuaciones.
Además, los organismos de seguridad del Estado no tienen siempre las informaciones a tiempo ni con la calidad deseada. Se ha afirmado que el señor Del Tiempo fue depurado con rigor por las autoridades dominicanas. Todas dieron constancia de que se trataba de un inversionista sin tachas ni sospechas que deseaba hacer negocios en nuestro territorio. El país necesita de buenos inversionistas. Se creyó de buena fe que él era uno. El presidente Fernández ha viajado a España y gran parte de Europa captando inversionistas. Eso es lo que explica que no tuviera ningún reparo para aparecer en público con ese señor.
Es lógico que algunos sectores procuren sacar capital político en estas circunstancias. La democracia, en el juego de las ideas y de la lucha por el poder, permite eso. Pero no se debe abusar de ese recurso. Todos estamos expuestos a ser fotografiados, especialmente en lugares públicos, con personas que luego puedan estar relacionadas con hechos ilícitos. Y eso no es prueba fehaciente para afirmar que quien aparece en una foto con el investigado sea su cómplice. Cuidado con eso.
Basta con que el presidente de la República o cualquiera de sus voceros oficiales informe al país sobre el desconocimiento del jefe del Estado, al momento del vínculo público, de la naturaleza de los negocios del investigado. Hay que tener mucha mala fe para no comprender esa situación.
Sabemos que la mujer del César debe ser honrada, y también parecerlo. Pero no podemos andar por el mundo sospechando de todos los que se nos acercan o vienen con cartas de presentación que hasta ese momento eran confiables. Hasta nuestra Constitución, en el numeral 3 del artículo 69, consagra la presunción de inocencia, mientras no se declare la culpabilidad por sentencia irrevocable.
Ciertamente, así es. El presidente Leonel Fernández es inocente frente a la suerte que pueda correr el señor Del Tiempo. Nadie lo dude.

