Opinión

Quintaesencia

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RAFAEL CIPRIAN
El combativo político, historiador, abogado y profesor Euclides Gutiérrez Félix dictó la semana recién pasada una conferencia magistral sobre el dominicano que más amó y sirvió al pueblo dominicano en el siglo XX. La tituló “Juan Bosch Siempre”.

La actividad fue organizada por la Secretaría de Cultura, en el marco pre inaugural de la XII Feria Internacional del Libro, que estará dedicada al profesor Juan Bosch, y a Brasil como país invitado de honor. El Salón de Cultura del Teatro Nacional, lugar donde se realizó el acto, resultó pequeño por la cantidad de personas presentes.

Para Euclides, hablar de Juan Bosch es como hablar de él mismo. Pero cuando se expresa sobre el autor de “David, Biografía de un Rey”, en seguida notamos que su cuerpo se estremece y la voz se vuelve grave y pausada. Sentimos que quiere decir muchas cosas al mismo tiempo, y que va seleccionando, con rigor de pensamiento, lo que puede ilustrar mejor de la vida y ejemplo de Juan Bosch.

Cuando Euclides dice lo que sabe de Juan Bosch no habla sólo el historiador, sino el político y el profesor. Como historiador, Euclides trata, con honestidad plena, de ceñirse a la verdad. Procura que nadie tenga razón para corregirlo. La verdad se impone en cada dato que ofrece sobre su admirado compañero, amigo y líder.

También Euclides siente que como político tiene un gran reto, una carga muy grande sobre sus hombros. Sabe que la suerte del pueblo dominicano está íntimamente vinculada a la vida, enseñanzas y acción de Juan Bosch. Sabe que la ética, la moral y la ideología boschista pueden salvar el presente y el futuro de la Patria. Sin esos valores, llevados a la práctica social y política, los sueños de Juan Pablo Duarte, de Gregorio Luperón, de Francisco Alberto Caamaño Deñó y de todos los que han querido hacer feliz a nuestro pueblo, son ilusiones vanas. Sobre todo porque Juan Bosch analizó la sociedad dominicana como nadie lo ha hecho. Supo comprenderla en su insularidad, atraso y dependencia y, además, en su contexto internacional. Con lo que nos dejó las claves fundamentales de lo que debemos hacer y lo que debemos evitar para que nuestra nación viva con dignidad y decoro.

El político que es Euclides no se amilana al aceptar el reto y llevar la carga que le imponen la misión de difundir la grandiosidad de la vida de Juan Bosch. No para ponerlo en un pedestal inalcanzable para los simples mortales, sino para que cada uno de los dominicanos sepa que en Juan Bosch tiene la referencia obligatoria, si quieren que la decencia y el honor bien entendido reinen en la República Dominicana.

Y como profesor, Euclides asume el compromiso de enseñar a los demás que Juan Bosch vivió comido por el hambre de servir a su pueblo. Era una expresión de su profundo sentimiento de fraternidad y su convicción internacionalista. Euclides no olvida que del conocimiento de la vida y obra de Juan Bosch, y de la materialización de sus ideales, depende en gran medida la suerte de los dominicanos.

Una buena parte de los años más intensos y riesgosos en la lucha política de Juan Bosch, antes y después de la fundación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hoy en el gobierno, encontraron a Euclides al lado de su maestro y guía.

Algunos de los oyentes de la conferencia, pudieron pensar que Euclides exageró   cuando afirmó que la vida de Juan Bosch está a la altura de los más sobresalientes hombres de la historia de la Humanidad. Pero el autor de “Trujillo, Monarca sin Corona”, que lo conocemos bien porque hemos compartido sueños y luchas, no hizo acopio del recurso retórico de la hipérbole. Dijo  únicamente la verdad.

Los que hemos estudiado la vida, obra y práctica de Juan Bosch sabemos, por su legado intelectual, ético y político imperecedero, que es el Juan Pablo Duarte de hoy; el José Martí dominicano; el Eugenio María de Hostos que espera la cosecha de su siembra; el Simón Bolívar que desea despertar muy pronto.

Nadie que tenga conciencia puede negar esas verdades.  Los hechos que se avecinan podrían enviarlo al zafacón. Euclides  lo sabe y lo predica. Y con la autoridad que tiene, proclama que Juan Bosch es y será siempre el Presidente moral de los dominicanos.

rafaelciprian@hotmail.com   

El Nacional

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