El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, comandante Hugo Chávez, mantiene en estado de nervios a unos señores que se alimentan de carne humana. Son antropófagos que, por un lado, se disfrazan de dirigentes políticos y, por el otro, de analistas internacionales. Esos glotones no tienen sensibilidad social. El inconmensurable José Martí lo dijo: viven como las hienas, dándole vueltas al odio.
Para esos caníbales el estado de salud del presidente Hugo Chávez es motivo de júbilo. El sentimiento humano les es ajeno. Desde la primera ocasión en que fue intervenido quirúrgicamente en Cuba por un tumor canceroso comenzaron a calentar el agua. Con esta segunda operación, esos golosos están babeando. Presienten, como aves de rapiña, que la perra muerte ronda. Por eso se preparan para hacer el festín con el deseado y no logrado cadáver del líder bolivariano. Aunque le tienen fecha de muerte fijada, nada es seguro todavía. Y los pronósticos médicos son favorables para el líder bolivariano. Se informó que salió bien de la operación y que se recupera satisfactoriamente.
Es cierto, el comandante Chávez está enfermo. Nunca lo ha negado. Pero su condición no es de un moribundo. También cuenta con una voluntad de lucha y un espíritu de sacrificio a toda prueba. Esas actitudes pueden renovar células de su organismo con resultados asombrosos. La mente individual y colectiva puede influir poderosamente sobre el cuerpo. Chávez siente que está comprometido con la suerte de su pueblo y que le queda mucho por hacer. Sus compatriotas lo saben y lo apoyan, junto a una legión de hombres y mujeres con sentimientos altruistas, formación política y espíritu latinoamericano. Los que no poseen ni vocación de servicio ni amor a la Humanidad no comprenden eso. Y el digno discípulo de Bolívar cuenta con la ciencia y la tecnología de la medicina cubana. Lo que se pueda hacer, se hará para que Chávez siga combatiendo al lado de los pobres de su patria y del mundo.
Hugo Chávez ya contestó a los politicastros que esperan su muerte. En mensaje a sus seguidores por twitter afirmó: «¡Comienzo a volar de nuevo como el Cóndor! Viviremos y venceremos.» Su espíritu es irreductible, como todos los luchadores que se colocan del lado de los que sufren miserias y explotación. Es ejemplo de gobernante y de internacionalista. Los buenos dominicanos lo sabemos. Sin Petrocaribe estaríamos muy mal. Hay que ser ignorante e ingrato para desconocer su aporte.
Muchos intelectuales y servidores de potencias extranjeras buscan la forma de crear las condiciones en Venezuela para que los petrodólares sean manejados por emporios internacionales. Y otros desean el regreso de las injusticias superadas de los adecos y copeyanos.
Venezuela ya no es la misma. Hay que hablar de antes y después del comandante Hugo Chávez. Los antropófagos que desean comerse a Chávez y a los verdaderos hijos de El Libertador tendrán que esperar. Y veremos hasta cuándo.

