Opinión

QUINTAESENCIA

QUINTAESENCIA

 El Tribunal Constitucional (TC) realizó los días 29, 30 y 31 de enero recién pasado, en un hotel de esta capital, el “Primer Congreso Internacional sobre Derecho y Justicia Constitucional”. Lo subtituló “Tribunal Constitucional en la Democracia Contemporánea”.  Pocas veces se ha desarrollado en nuestro país una actividad tan importante para el fortalecimiento institucional, la defensa y protección de los derechos fundamentales y la vida democrática. El magistrado Milton Ray Guevara, presidente del TC, dio los mayetazos de apertura y cierre del Congreso. Pensé que el primero pudo servir para despertar conciencias y el segundo para abrir un nuevo período de acción ciudadana y de mejor convivencia social.

 Finjus, Unibe, ADN, PUCMM, UASD y la Academia de Ciencias de la República Dominicana fueron las instituciones coauspiciadora de ese encuentro con maestros del Derecho Constitucional. El licenciado Carlos Salcedo coordinó con sagacidad las diversas secciones de trabajo.

 Los especialistas, profesores y magistrados ponentes hicieron gala de su sapiencia constitucional. Los extranjeros que nos acompañaron fueron Carlos Gaviria, Manuel Atienza, Dominique Rousseau, José Luis García Guerrero, Marcos Francisco Masso Garrote, Antonio López Castillo, María Victoria Calle, Manuel Aragón Reyes, Juan Antonio García Amado, Ernesto Jinesta Lobo, Eduardo Sherling, Óscar Urviola Hani y Patricio Pazmiño Freire. La contrapartida dominicana, encabezada por Milton Ray Guervara, estuvo a la altura de los mejores pensadores del Derecho Constitucional mundial. Omito sus nombres porque fueron muchos y el espacio no me alcanza para nombrarlos a todos. Son dignos magistrados, doctrinarios y profesores de la materia constitucional.

Fue de antología el debate que se realizó sobre el positivismo, pospositivismo y norma jurídica en el Estado Social y Democrático de Derecho entre Juan Antonio García Amado y Manuel Atienza. Ni Luigi Ferralloli ni Carlos Santiago Nino se salvaron de los rayos y centellas que se lanzaron allí. El magistrado Ray Guevara tuvo que  declarar un empate entre los gladiadores del pensamiento sustantivo y declaró como único ganador al Derecho Constitucional. Los participantes estamos contestes en que esta discusión representó uno de los más trascendentes momentos del Congreso. Y no olvido la maldición china: Entre abogados te veas, pleitos tengas y que los gane; como quiera te irá mal.  

Las principales sentencias, de las más de cien que lleva nuestro TC, fueron aireadas para el conocimiento general. Se caracterizan por la defensa y protección de los derechos fundamentales. Merece especial mención la que reconoció a la conviviente de un militar el derecho a la pensión de subrevivencia por la muerte en el cumplimiento de sus funciones del compañero sentimental. Solo se reconocía ese derecho al cónyuge, bajo el vínculo matrimonial. Así se hacer justicia. 

 Ojalá todos los años el TC reedite ese congreso.

El Nacional

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