La ley establece que las plazas en el Ministerio de Educación para impartir docencia, orientadores, directores y subdirectores de escuelas deben ser ocupadas por concursos. Pero la política ha impedido que se cumpla con un precepto fundamental para que la cartera cumpla su función a favor de la enseñanza. Por eso es tan significativo el concurso que ha convocado la ministra de Educación, Josefina Pimentel, para escoger al personal que llenará varias plazas en la institución. Si bien la trayectoria y el desempeño de la ministra es una carta de garantía, de todas formas cabe esperar es que el concurso sea todo lo transparente posible y que la ley se aplique al pie de la letra tanto en Educación como en todo el sector público. La militancia política o el tráfico de influencias no pueden ser las credenciales para integrar el sistema de enseñanza. En lugar de mejorarlo, lo cierto es que lo afecta. De la misma forma que en Educación, los ocupantes de todos los puestos técnicos del sector público deben ser seleccionados por oposición. Y más si la ley así lo consigna. Se trata también de un recurso que fomenta el desarrollo y la competitividad. La ministra de Educación ha dado o reiterado un paso importante en ese sentido.
Alcance por verse
La naturaleza de la reforma fiscal que sopla desde todos los predios está todavía por verse. El Gobierno, a través del Ministerio de Economía, ha planteado que para el licenciado Danilo Medina cumplir con leyes como la que asigna el 4% a Educación tendrá que abocarse a un incremento de las recaudaciones. Pero el sector empresarial, que puede ser el único obstáculo para propiciar una reforma a la medida de los intereses del partido en el poder, está plantado, como traducen unas declaraciones de la presidenta de la Asociación de Industrias de República Dominicana, Ligia Bonetti, en que el proyecto debe incluir también una reducción del gasto. Y esa es precisamente la parte más conflictiva, pues el presidente electo ha reiterado su oposición a que se cancele empleados públicos. Todavía se complazca a la clase empresarial con incentivos fiscales y arancelarios, la reforma fiscal que zumba podría estar acompañada de reajustes como el de la tarifa eléctrica y otras medidas odiosas para la población. Es posible que haya comenzado a crearse las condiciones para el cambio tributario.

