El presidente Leonel Fernández volverá a la zona del lago Enriquillo, según se ha anunciado, más de dos años después de comprometerse a enfrentar los problemas causados por la creciente de la fuente. Residentes, comerciantes y productos agropecuarios de la región esperan que en esta ocasión el mandatario llegue con las soluciones todavía pendientes en torno al drama de la crecida. El problema del lago se ha convertido en un fenómeno que ha llamado la atención de muchos especialistas, pero que tiene con el grito al cielo a los residentes en la región. El 19 de marzo de 2009, durante una visita al municipio Los Ríos, de Baoruco, el mandatario anunció un conjunto de medidas, entre las que figuraban la inversión de 180 millones de pesos para la reparación de los diques Trujillo y Cristóbal, para enfrentar el problema. En la ocasión el Presidente también se comprometió a reubicar a más de 500 familias que perdieron sus hogares y ajuares en unas 15 comunidades de la zona. Salvó la construcción del dique Trujillo, que evidenció vicios antes de inaugurarse, el Gobierno nada ha hecho en la región. Sin embargo, el lago ha ganado más terrreno y desplazado a más personas de los alrededores. La gente está aterrorizada.
Menos subsidio
La caída de los precios del petróleo es para que los empresarios del transporte renuncien al subsidio que les otorga el Gobierno para compensar los costos de producción. Pero la decisión implicaría renunciar a que se adecuen los precios internos de los combustibles con relación a la cotización del crudo en los mercados internacionales. De la misma forma en que la desproporción perjudica a los consumidores, los empresarios concluirían que con el subsidio que reciben el negocio es más rentable. Salvo cierta alharaca, los transportistas apenas se han inmutado por manipulaciones tan burdas como la del Ministerio de Industria y Comercio con los precios de los carburantes. Con todo y que el petróleo se desplomó a 86.63 dólares el barril, después de rondar los 97, el Gobierno optó por congelar a partir de esta semana los precios de los combustibles. Pero la preocupación de los tranportistas no es que se respete la Ley de Hidrocarburos, sino que se les subsidie el negocio.

