Página Dos

RADAR

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Si alguien  deseaba comprobar  si de verdad el gas pela,  debe remitirse a la advertencia que ha hecho el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales, don Celso Marranzini, quien ha advertido  que  una posible renegociación  de los Acuerdos de Madrid, referidos al sector eléctrico, tardaría  tres o cuatro años en un arbitraje y resultaría costoso en términos de dinero. Dicho de otra manera, el licenciado Marranzini recomienda olvidarse de esos dichosos acuerdos y esperar al 2016 cuando expirarán. Mientras tanto, el Gobierno tendrá que prepararse para cada año fiscal transferir a la CDEEE entre 750 a mil millones de dólares con la finalidad de cubrir déficit operativos  causados básicamente por  esos acuerdos. No hay  forma de evitar que  empresas generadoras  obtengan excesiva rentabilidad mediante manejo espurio de variables como  cálculos de precio, aumentos en precios de combustibles o  virtuales estafas como producir con un combustible barato y vender  como si empleara el más caro. O convenios tan viles como el que obliga a pagar más de cinco millones de dólares por una planta apagada. Es verdad que el gas pela e irrita la piel y el entendimiento.

Un café amargo

El Gobierno deberá emplearse a fondo para  estimular la recuperación   de la producción nacional de café que viene en picada desde  hace más de 20 años, lo que ha impedido que  el sector pueda aprovechar las alzas  en los precios internacionales de ese rubro. República Dominicana, El Salvador y Costa Rica figuran entre los  países de la región que han decrecido entre un 41 a un 44 por ciento en la producción de café. Se ha dicho, incluso, que  procesadores locales del grano han  tenido que importar faltante desde Puerto Rico y Haití. Se requiere  que  el ministerio de Agricultura aplique  un programa de recuperación y rehabilitación  de las áreas cultivables a los fines de que  el país recupere su otrora condición de exportador de café, un renglón que figuraba junto  al azúcar, tabaco y cacao como cabezas de la mentada  “economía del postre” que  dominó las exportaciones nacionales por décadas.

El Nacional

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