Página Dos

RADAR

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Como si fuera un castigo divino, la filial de la Asociación de Profesores de Barahona  decidió iniciar el año escolar con un paro de labores, lo que impide que hoy miles de estudiantes pobres de la provincia puedan acudir a las escuelas como buenos cristianos. A  directivos de la ADP en la zona se les ocurre convocar a marcha y paro docente el mismo día cuando los alumnos llenos de entusiasmo desean retornar a las aulas. Eso  es lo que se define como un abuso y una barbaridad de gente que debería  ser un ejemplo de sacrificio y abnegación y no correa de incivilidad. Cualquier problema o reclamo de los profesores, por legítimo que sea, debió esperar siquiera a que los estudiantes se saludaran entre sí y conocieran a sus nuevos maestros. Esos mismos maestros montaron huelgas y paros por meses durante el año escolar pasado que concluyó de manera precaria sin que  alumnos de educación básica ni liceos recibieran el mínimo requerido del programa de clases. Esos maestros que  impiden que los estudiantes  se sienten en las butacas al comienzo   del nuevo  año lectivo son, puede decirse, mercenarios  que manchan  el ejercicio de tan noble apostolado.

Entraron en razón

Los partidos Revolucionario (PRD) y de la Liberación (PLD) entraron en razón y decidieron lo que tenían que decidir: que  los bufetes directivos de alcaldías y juntas municipales  sean presididos por la organización que obtuvo mayoría en ese lugar. Fuera de incidentes propios del fanatismo político, el acuerdo renovado entre PRD y PLD ayuda a consolidar la gobernabilidad municipal, un hecho positivo que se refleja en todo el territorio nacional. La campaña electoral, por intensa que sea, no debe  producir delirio en litorales partidarios, menos en intentos por desconocer mayoría mediante alianzas espurias o transfuguismo inmoral. Ambos partidos  recobraron cordura y ofrecieron a la sociedad soberbia demostración de madurez política, por lo que merecen felicitación.

El Nacional

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