Página Dos

RADAR

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Desde la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura la sociedad civil ha  alertado para evitar que la elección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior Electoral sea contaminada por intereses políticos. Las sesiones a puertas cerradas del organismo,  que tanto preocupa a la Coalición por una Justicia Transparente e Independiente y otros sectores, no sólo restan transparencia, sino que alimentan los temores sobre la manipulación del proceso. Las aclaraciones y garantías de miembros del Consejo no despejan la incertidumbre de que el Poder Judicial pueda ser secuestrado por intereses políticos. Se necesita claridad. El temor no se reduce a que un profesional que milite o haya militado en un partido político integre cualquiera de los tribunales, sino de seleccionar juristas para defender intereses sectarios. Sería un atentado contra el sistema institucional, que incluso repercutiría en el clima de inversiones.  La condición de militante político no descalifica a un profesional para formar parte del Poder Judicial. Las sospechas sugieren la más asboluta transparencia para evitar que un proceso tan importante pueda ser viciado por intereses mezquinos.

Problemas manifiestos

Si algo cabe, es determinar la magnitud de los problemas que todavía a estas alturas afectan el proceso de integración en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Los conflictos  son más que evidentes, aunque el candidato presidencial Hipólito Mejía ratifique una y otra vez que han sido superados. La queja del presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, sobre la exclusión de figuras de su entorno es el mejor indicador en ese sentido. Por la dimensión y el miedo a que pasen factura al perredeísmo hay quienes favorecen una cumbre entre Hipólito y Miguel para definir de una vez y por todas los equipos de campaña.  La frecuencia con que brotan las quejas sugiere que el malestar puede ser más profundo de lo que aparenta. Con todo y que el candidato  del PRD los haya minimizado. Gente de Miguel no oculta su inconformidad con el triunfalismo y hasta la supuesta  prepotencia  que a nueve meses de las elecciones exhiben los seguidores de Hipólito.

El Nacional

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