¿Tras…qué?
Si los argumentos para justificar los incentivos fueron infelices, más lo ha sido el morbo que la presidenta de la Cámara de Cuentas ha atribuido a los medios de comunicación con relación al escándalo que zarandea esa conflictiva entidad. Yerra la doctora Licelot Marte de Barrios al señalar que el escándalo de los incentivos forma parte de un plan político para obstaculizar las labores del organismo, porque si algo se anhela es que la entidad cumple a cabalidad sus atribuciones. La opinión pública no es la que ha afectado la imagen de la entidad, sino sus propios jueces por la falta de delicadeza al asignarse controversiales incentivos. Apena que una entidad esencial para moralizar y eficientizar la función pública se haya autodescalificado para proteger el patrimonio público. Y no propiamente por los escándalos, sino a través del mismo sistema de elección de los jueces. La señora Marte de Barrios podrá ver todo el trasfondo político y el morbo que quiera en la prensa, pero lo que no podrá es evitar que el escándalo se dilucide.
Torpedo de Obama
El presidente electo Barack Obama ha disparado su primer misil de largo alcance al advertir a la rescatada industria automovilística que no desperdicie la oportunidad para transformar su sistema administrativo.
Eso significa que los tres grandes emporios estadounidenses, Ford, General Motors y Chrysler, tendrán que utilizar de la manera más diáfana los 17 mil millones de dólares que recibieron para mantener sus operaciones.
No es ningún secreto que otros inversionistas rescatados con los primeros 700 mil millones que se aprobaron dilapidaron los recursos sin que nadie les pidiera cuenta.
Obama ha favorecido desde el primer momento la iniciativa del presidente George W. Bush para salvar Wall Street, pero ante los pobres resultados se ha visto compelido a enviar una señal de alerta a los inversionistas.
Y es que la crisis ha sido tan colosal que, como se dice por aquí, Estados Unidos ha tenido que recurrir a la emisión de dinero inorgánico para que el sistema no se vaya a pique.
Al advertir sobre el buen uso a los fondos, Obama, quien asumirá la Presidencia el 20 de enero próximo, deja dicho que la mala administración ha sido parte fundamental de una tormenta que, en lugar de disiparse, sigue causando daño.
El hombre está claro y habrá que pisar pianito.

