Ronda Haití
Vacío político
El primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, aceptó sacrificarse con su renuncia del cargo en procura de restaurar la estabilidad social y política de la convulsa nación. Pero el panorama está tan intrincado que la decisión de Lamothe no despeja la incertidumbre sobre la crisis política que se cierne sobre la vecina República. El presidente Michel Martelly, cuya renuncia es solicitada por diferentes sectores, aceptó sacrificar a su mano derecha para preservar el poder.
Una jugada política para apaciguar los ánimos, pero el resultado es precisamente lo que está por verse. Una comisión designada por Martelly recomendó, además de la de Lamothe, la sustitución del presidente del Consejo Superior del Poder Judicial y de los jueces electorales.
Los movimientos del mandatario no han bajado las tensiones. La oposición, que ha protagonizado candentes protestas, insiste en que Martelly también debe renunciar y convocar a elecciones. A través de múltiples subterfugios el Gobierno ha postergado los comicios para renovar la Cámara de Diputados, completar la matrícula del Senado y elegir las autoridades municipales. En ese contexto la renuncia del primer ministro no abre más que un compás de espera.

