Zona colonial
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Si se ejecuta como ha sido diseñado, el remozamiento de la zona colonial representará una inversión trascendental para el rescate de las obras que guardan la memoria histórica y el esplendor de la ciudad. Y por ende para el desarrollo del turismo.
Una de las fallas sobre los trabajos ha sido la falta de información, a causa de lo cual la gente desconoce la dimensión del proyecto. Concebido para fomentar el turismo, el programa, que se ejecuta con un préstamo de 30 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es tan delicado como ambicioso e importante.
Los avances en la restauración de fachadas, recuperación de calles y aceras, y en el mismo ordenamiento de los servicios, son notorios.
El programa comprende el soterrado de cables de energía eléctrica y telefonía, la instalación de un centro de monitoreo y visualización turística, una nueva museografía, iluminación de los espacios públicos, un plan de movilidad urbana sostenible y otros trabajos que en realidad no pueden festinarse.
Si en lugar de crear expectativas se hubieran ofrecido las debidas explicaciones, aclarando desde un primer momento el alcance de la obra y todo el tiempo que tardarían los trabajos, hoy la gente se identificaría más con la recuperación y entendiera mejor el proceso.

