En la cumbre del Grupo Río celebrada en Santo Domingo, los presidentes Hugo Chávez y Alvaro Uribe se dieron las manos a petición del presidente Leonel Fernández como señal de dejar atrás sus diferencias para propiciar la paz en la región. En esta ocasión, durante un encuentro de la misma entidad los gobernantes suramericanos han vuelto a chocar en Cancún, México, pero ahora lo del apretón de manos no ha surtido ningún efecto, sino que ha habido que crear una comisión mediadora. Lo de República Dominicana pudo ser un montaje, porque, la impresión es de que los presidentes colombiano y venezolano jamás han depuesto sus radicales diferencias. Fue lo que salió a relucir en el ácido intercambio de acusaciones que protagonizaron durante una reunión encabezada por el presidente mexicano Felipe Calderón en que Chávez espetó a Uribe: vete para el carajo. Uribe le había recriminado el bloqueo comercial a los productos colombianos. La discusión adquirió un tono tan fuerte que Calderón y el presidente cubano Raúl Castro tuvieron que mediar entre los mandatarios para bajar las tensiones. Ahora se ha decidido crear un organismo para buscar que Chávez y Uribe puedan superar definitivamente sus diferencias. Lo pierde Leonel Fernández, nuestro moderador.
Requisitos académicos
Al menos el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) ha advertido que no flexibilizará sus exigencias frente a la alarmante deserción de que se ha dado cuenta en las universidades. Esa posición del Intec debe ser la línea de todos los centros de educación superior que aspiren formar profesionales competitivos. La deserción universitaria tiene que ver con muchos factores, entre los que figura el rigor académico de algunos centros. Peor es que se gradúen profesionales mediocres, sin una formación mínima en asuntos básicos. La deserción es consecuencia de las lagunas que arrastran los estudiantes en los niveles básico y medio. Los estudiantes que salen de determinadas universidades por lo regular se gradúan en otras que tienen menos exigencias académicas. Hace el Intec un valioso aporte a la educación superior de calidad al mantener esos requisitos que la convierten entre los centros de más reputación de enseñanza superior. Es como tiene que ser.

