Un botón para muestra
Como para muestra un botón, Participación Ciudadana ha presentado una relación sobre el uso de los recursos públicos a favor de los candidatos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la presente campaña electoral. Claro, un vehículo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) o la asignación de electrodomésticos por parte de la Lotería Nacional a los candidatos peledeístas, como demostró la periodista Alicia Ortega en su programa de televisión, es lo de menos con relación al grueso de recursos utilizados por el Gobierno en la campaña. Pero como la Junta Central Electoral había alegado que no se habían hecho denuncias formales, a lo mejor los casos citados por Participación pueden servirle de algo. Ante las variadas evidencias al tribunal, acusado por la oposición de no cumplir sus funciones, se le hará muy difícil lavarse las manos. Su decisión de prohibir los programas sociales del Gobierno desde hoy hasta el lunes no sólo es tardía, sino que tampoco representada nada frente al evidente uso de los recursos públicos en apoyo a los candidatos del Partido de la Liberación Dominicana. Lo que ha ocurrido en el actual proceso sólo confirma que no hay peor ciego que quien no quiere ver.
Justicia al banquillo
Es la Justicia la que ha sido condenada en España con la vergonzosa suspensión del juez Baltasar Garzón por el ridículo delito de prevariación. Al Tribunal Supremo no le han importado las repercusiones ni el descrédito con tal de evitar que los crímenes y desapariciones del franquismo fueran juzgados. El tribunal no guardó siquiera las apariencias al obviar lo que sí es un delito grave como la asesoría del juez Luciano Valera a los grupos derechistas Manos Limpias y Falange Española en la querella contra Garzón. Las víctimas del franquismo claman justicia, pero el crimen ha sido tratar de establecer responsabilidades. Al suspendido juez de la Audiencia Nacional no le queda más que el respaldo internacional que ha recibido y la conciencia tranquila. Actuó como manda el más elemental sentido de justicia y no en base a los intereses espurios que con él han sentado en el banquillo al sistema judicial. Suerte que Garzón puede todavía servir como asesor en la Corte Penal Internacional.

