En el ámbito judicial se cuenta la historia del ayudante fiscal que pidió instrucciones a su superior sobre el destino que debería darle a un expediente sobre la comisión de un homicidio, en torno al cual no encontró evidencias de responsabilidad penal de ninguno de tres implicados en el hecho. ¿Hay un muerto?, preguntó el superior, con respuesta afirmativa del novel fiscal. ¿Hay en el expediente un certificado del médico legista que determine que esa persona murió a causa de un hecho violento?, y fue respondido de igual manera. Por lo que el veterano ministerio público aconsejó al fiscal someter a uno, a dos o a los tres implicados en el crimen o identificar al verdadero homicida, donde quiera que se encuentre, porque ese muerto no puede ser enviado a la justicia sin su correspondiente matador.
La historia viene a cuento ante el descargo pronunciado por un tribunal penal a favor de cuatro implicados en el robo de un avión del aeropuerto El Higüero, que fue localizado en Venezuela. Los jueces se pronuncian conforme a las pruebas de cargo y descargo que las partes presenten a su consideración. Pero, al igual que la historia del homicidio aquel, alguien se robó o voló sin permiso esa aeronave.
Calmen nervios
El consultor jurídico del Poder Ejecutivo ha devuelto algo de calma a muchos funcionarios públicos que desde antes del 27 de febrero no logran conciliar sueño ante el temor de ser removidos o cesanteados por vía de algún decreto presidencial.
El doctor César Pina Toribio ha dicho que hasta el viernes no había ningún decreto en curso sobre designaciones, lo que supone que tampoco los hay sobre cancelaciones.
No obstante el caballeroso consultor jurídico advirtió que el presidente Danilo Medina despacha con él de manera ordinaria los asuntos relacionados con decretos. Por tanto, no es de dudar que al término de la lectura de estas líneas ya se sepa de algunos funcionarios siquitrillados. Lo aconsejable sería que cada quien aguarde con calma la posible llegada del fin de los tiempos.

