Si en los primeros seis meses de este año las compañías telefónicas han perdido más de 53 millones de pesos por el robo de cables, equipos y combustibles, habrá que apresurar la forma de frenar esa práctica antes que sea demasiado tarde. De mantenerse el ritmo, las pérdidas a fin de año superarían los 100 millones de pesos, lo cual, por más sólidas que sean las telefónicas, representa un duro golpe para la cartera de cualquier empresa. Pero esas pérdidas también espantan la inversión extranjera y merman los beneficios para trabajadores y empleados. El presidente de Codetel, Oscar Peña, denunció que los robos ocurren a la vista de todos y que los materiales se comercializan tan libremente como cualquier mercancía legal. La comprometedora afirmación obliga aún más a las autoridades para profundizar las pesquisas sobre los preocupantes robos. Por lo menos la Asociación de Metaleros se ha desligado de cualquier sospecha al señalar que no compra materiales ilegales. Por los detalles que ofreció los denunciantes están en disposición de identificar a los sospechosos, pero parece que quieren el compromiso de las autoridades de que se procederá al respecto. Una denuncia tan grave no debe quedar en el aire.
El PRI se recupera
La aplastante victoria que consiguió el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones del domingo en México se ha convertido en un acontecimiento político. Y lo cierto es que no se pensaba que un partido que en 9 años descendió a un tercer lugar podía resurgir prácticamente de sus cenizas. Las votaciones le dieron el control del Congreso y la mayoría de síndicos y gobernaciones, convirtiéndolo de nuevo en la primera fuerza política de México. Muchos factores han contribuido con el repunte de un partido que durante décadas dominó la política mexicana, pero la principal de todas parece la crisis económica y social que no ha podido superar el presidente Felipe Calderón. En tanto el desempleo se ha incrementado, la criminalidad y la delincuencia propiciadas por el narcotráfico han convertido a México en uno de los países más inseguros y violentos de la región. Con una dirección menos comprometida con el pasado, el PRI cosechó los desaciertos y el disgusto con el gobierno de Calderón.

