Opinión

Ramfis sin ortografía

Ramfis sin ortografía

Rafael L. Trujillo Martínez  (Ramfis) tuvo acceso a todos los bienes materiales que pueda aspirar persona alguna. Sumó a la fortuna económica el poder político y el privilegio de ser hijo  del hombre más poderoso del país  durante tres largas décadas.

A su  cadena de  dones y conquistas, puede adicionarse  la dicha de  procrear una hija que escribe historias  muy tiernas, repletas de dulzura.  En su libro “A la sombra de mi abuelo”, premiado como novela, Aída Trujillo describe a  su padre como un primor.

Dice de él: “…tenía un porte distinguido y gustos  refinados, gozaba de mucho éxito con el sexo opuesto”. Pág. 26.

Quizá  la única gracia que no adornaba al jefe de Estado Mayor Conjunto, era el manejo adecuado de la ortografía. Según se aprecia  en una  breve muestra  de escritura –de puño y letra-  el selecto padre de Aída Trujillo incurrió en un promedio de una falta gramatical por cada seis palabras.

Es decir, que si hubiese escrito un texto de 600 palabras, pudo haber pescado unos  cien  errores.

En el libro “La muerte de Trujillo según sus autores y los papeles de Ramfis”, de Emilio Rodríguez Demorizi, segunda edición, se reproducen dos notas manuscritas  en una tarjeta personal en la que Ramfis ostenta el titulo de Doctor. ( Pág. 157).

Transcribo las notas del primogénito del Generalísimo: 

1- “Parece  que mis declaraciones fueron tan severas que la censura no lo permite publicar. ¡Que lastima! “

2-“Mi querido amigo,

Acaba de llegar el rumor hasta mi de que han pretendido trasladarte y que tu no haz aceptado.

Sabes que en mi  tienes a un amigo con quien  puedes contar en lo que sea”.

Veamos los detalles.  En la primera nota, él  escribe /no lo permite publicar/  cuando debió escribir /no permitió publicarlas/. En este caso, la falta es de concordancia.  En este mismo mensaje el general Trujillo se ahorró las tildes del /qué/ exclamativo y por igual  de /lástima/ palabra esdrújula.

En la nota dos  escribe /amigo, / en vez /amigo: / que es lo que se estila.  El pronombre /mí/ es usado dos veces sin la tilde. Por igual,  olvida  que el pronombre /tú/  siempre lleva  acento ortográfico.

Al escribir / no haz/ Ramfis cambia por el modo imperativo lo que demandaba modo indicativo en  pasado /has/ que es además un uso muy común.  

Como ven,  el padre de Aída Trujillo pudo alcanzar muchos galardones, pero le faltó tiempo para hacer proporcional su ortografía  con su grado de Doctor y su  pomposo rango de general de cuatro estrellas.

El poder no otorga ese glamour, tampoco el dinero. De eso hay que estar claro. #

El Nacional

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