Madrid. Por una vez ni la ‘Pulga’ azulgrana ni la ‘Bestia’ blanca dejaron su marca. Fue Varane quien dio vida al clásico en su portería y en la contraria, se graduó en la madre de todos los partidos ‘cum laude’, con 19 años va para central ‘clásico’.
Homenaje al fútbol con los dos cocos cantando sus choques de estilos, sus poderes. Cristiano bajó su ritmo depredador y no atinó; Messi tampoco regaló su ración atómica de cada día. Soberbio intercambio, infinito frenesí de fútbol con pocos goles y muchos indultos, con el Barça un cuerpo por encima en la segunda parte con Iniesta vestido de ‘Magic’.
Fábregas daba ventaja, pero su grupo perdonó tres claras cuando el local más sangraba. Será por el físico, por su escudo, por su mazo a la contra, nunca cantó la gallina y encontró fe para la vuelta en un espléndido cabezazo del central francés, quien en su propia portería estuvo había estado providencial en tres ocasiones -una bajo palos a Xavi y dos rebañadas lanzándose al piso a Cesc y Messi-. [Narración y estadísticas: 1-1]
Mourinho se decidió por la experiencia de Diego López, parece que la mejor forma de Adán con Casillas era con la ‘boca de la veritá’, que dirían los romanos. El Madrid presionó con dos líneas juntas en tres cuartos, a morder en cada robo. Varane, centra de planta inmejorable, rapidísimo y con una autoridad impropia a su edad en el eje, fue un sostén atrás, como Xabi Alonso, el hombre bisagra que abre y cierra la puerta. Pero Cristiano, que llegaba embalado en este enero, no tuvo su día ni en el gol ni en el pase, aunque nadie le negara otro derroche físico de portento.
Es en el robo de tres cuartos, además de la contra, donde firma el grupo de Mourinho su excelencia y ahí basó todo su plan. Varane estuvo inmenso como Xabi Alonso ayudando a la lanzadera Özil, el gran inventor blanco. El Barça tardó 10 minutos en hilar sus triángulos de toque, cuando Iniesta y Xavi, que falló más pases de lo que acostumbra en zonas de peligro, como Busquets, se pusieron en su manual. También Messi bajó para pedir balón y porfió todo lo que sabe. Su primer aviso fue en una contra donde el argentino, rodeado de moscones blancos, esperó la ayuda de Iniesta. Y con el manchego se hizo la luz de golpe, efectos de prestidigitador. Su soberbio pase de cuchara rompió la defensa, pero encontró un empalme defectuoso de Jordi Alba montado en su moto. Así terminaría el Barça.
Equilibrio total, alternativas. Cristiano no llegó a un pase de Benzema rematando con la coronilla en boca de gol mientras Xavi ponía a tiritar el larguero en un libre directo. La primera providencia de Varane fue al sacar bajo palos un gol por un regalo impropio de Carvalho. La cesión muerta del portugués la adivinó Fábregas, quien esquivó a Diego López y la regaló al director, cuyo disparo bajo palos encontró al cierre del central francés. Era su noche. Se llevó unas cuantas ovaciones, esa no fue la única, la del gol tampoco.
Ritmo altísimo, máxima carburación, con Alves impidiendo el remate en la puerta del gol de Benzema y dejando su sello en su portero tras una formidable jugada en la que Essien rompió por su lado al mejor estilo Di María. Fueron los mejores minutos de los blancos, pero faltó esa pegada que tantas veces finiquita enemigos. Sólo la imprecisión de ambos explica como tan fabulosa sesión acababa 0-0, y por ambos bandos.
Magic Iniesta
El segundo acto alcanzó notas más grandiosas. El Barça tuvo a los blancos al borde del KO pero falló en la definición. Y eso que se arrancó con otra magnífica contra local en toque atrás de Cristiano que se le escapó medio metro alta a Benzema. Su majestad Iniesta empezó a mandar en varios bailes de amagues y toques, inmensos, preciosos.
Uno de ellos precedió el gran golpe azulgrana. Callejón en lo bueno y en lo no tan bueno, quizá lo más flojo de su grupo. El extremo despejó atrás un pase en función de lateral y se quedó allí. Adiós. Messi, inteligencia natural, recogió su rechace y filtró de primeras para Cesc, habilitado por el extremo canterano, poco acostumbrado a tirar el fuera de juego. Imposible su fusilamiento cruzado para Diego López.
El Madrid sangraba y el Barça aumentaba, cuando Varane, soberbio al corte y velocísimo otra vez, rebañó a Fábregas un galope cara a cara con Diego López.
Un Apunte
Perdones del Barça
Barça entregó dos perdones casi seguidos,
el arte en precisión y velocidad. Primero Fábregas la mandó fuera en la enésima vez que Alves pilló la espalda a Arbeloa. Después sería Pedro, lanzado con balón al galope tendido por un bombeado y precioso regalo de Iniesta.
En Números
27
De febrero
En el Camp Nou, hogar del Barcelona,
se jugará el partido de vuelta que definirá el finalista a la Copa del Rey entre Barselona y Real Madrid. Fue el enfrentamiento número 223 en la
historia de los colosos del fútbol español
y mundial.

