El presidente de Bolivia, Evo Morales, no ha encontrado cómo justificar la pérdida de sus bastiones en las elecciones del domingo. Como causa ha invocado el machismo en el caso de la candidata a gobernadora de La Paz, por su origen campesino, y el castigo por las denuncias de corrupción contra el alcalde de El Alto, que buscaba su reelección.
Pero resulta que en esa comunidad ganó una candidata de origen aimara y la gobernación de La Paz uno que había sido condenado por conducir pasado de tragos. No fueron las únicas victorias importantes en las elecciones bolivianas, aunque sí las de más trascendencias. Los candidatos victoriosos han reconocido los progresos sociales y económicos en las gestiones de Morales, pero plantean la necesidad de profundizar los cambios.
El machismo y la discriminación citados por Evo parecen muy distantes de la realidad. Aunque haya rehusado admitirlos ni tampoco se vean con claridad es obvio que hubo factores más determinantes que gravitaron en la derrota al oficialismo.

