Opinión

Rebelión popular

Rebelión popular

A escasas horas para los comicios municipales del domingo, el presidente Danilo Medina debe pensar siete veces sobre los disparates en que está incurriendo su Partido de la Liberación Dominicana, PLD.

Y tiene que meditar al respecto porque la sociedad dominicana no aguanta un tercer Golpe de Estado Electoral consecutivo en contra del respeto a la democracia, estabilidad política y la voluntad libérrima de la nación. Ya van dos veces que el Poder Ejecutivo hace penosos intentos por torcer el rumbo de quienes se oponen al continuismo.

Debo recordar que –el pasado seis de octubre- la gente de la Doctor Báez tuvo que emplear millares de recursos del Estado para imponer a su candidato contra Leonel Fernández, haciendo un vulgar fraude. Sobra mencionar que Gonzalo Castillo (el tristemente “Penco”) no ganó ese torneo comicial y que sí impidió con malas artes el triunfo a Fernández.

Todo hace indicar que su acción tuvo la complicidad directa o indirecta de la muy cuestionada JCE. Por segunda ocasión, para el 16 de febrero, el danilismo apresuró el paso y dislocó todo el sistema tecnológico porque sabía de antemano que sería derrotado con un amplio margen.

Me cuentan que, con caritas de “yo no fui”, se vio a algunos miembros de la Junta transmitiendo –a las dos de la madrugada- un lenguaje corporal de aceptación de los hechos acaecidos ese día. Al ser presionados por los delegados de los partidos, dieron el margen para que militares de alto rango hicieran diabluras con el sistema operativo. Después de ese caso, a las once de la mañana del domingo, dieron la noticia de la suspensión, tal como deseaban los oficialistas.

A consecuencia de que no tenían de otra, a las doce de la noche, los carpinteros del engaño a la democracia nacional ya habían hecho el daño y la JCE no hizo nada para evitarlo, a pesar de que fue puesta al corriente de esa nefasta situación. Después de ese Golpe Electoral, entonces aparecieron los ejércitos juveniles para calentar más la temperatura política y colocar a las masas en alerta perenne ante el fraude. No puedo olvidar que mi querida madre, doña Negra Batista Díaz, nativa de Altamira, Puerto Plata, siempre me recordaba el refrán que dice “a las tres, siempre serán las vencidas”.
Así las cosas, los gobiernistas morados ya hicieron dos fraudes en menos de cinco meses, poniendo al país a escasa distancia de una rebelión popular.

Danilo debe mirarse a futuro y pensar qué pasaría si propicia o mueve los hilos del poder para evitar a las malas el triunfo que tiene asegurada la oposición, con Luis Abinader al frente. Cavilar sobre su futuro y aceptar la realidad de que el pueblo dominicano, incluyendo a los propios miembros de las bases del PLD, está más que ansioso de que salga del poder de manera pacífica.
Impedir que se encienda la mecha para una insurrección popular, es una manera de evitar una catástrofe mayor.
Aunque no tengo la nombradía para aconsejar al mandatario, sí puedo asumir el dicho de los dueños de funerarias: “No quiero que nadie se muera, pero necesito y ruego para que mi negocio prospere”.

El Nacional

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