El pasado 16 de agosto, día de la Restauración de la República y de traspaso de mando, cayó el telón de ocho años de gestión de Felipe Jay Payano al frente del Ministerio de Deportes y Recreación, Miderec.
A partir de ese momento corre el tiempo que permitirá justipreciar la labor del ex jugador de baloncesto al frente del organismo, que en el primer período de gobierno del doctor Leonel Fernández se desempeñó como subsecretario en la gestión del inmortal Juan Marichal.
Se dirán muchas cosas de la Era Payano, que no desperdiciaba tiempo para el figureo, que centralizó el manejo administrativo y funcional de la cartera deportiva en su despacho y cuantas cosas más, porque sus ejecutorias generaron simpatías pero también animadversiones.
Sin embargo, es justo y necesario reconocer que el Jay al marcharse de la Miderec, si colocamos las cosas negativas y positivas en una balanza, sin pasiones, se erige como el mejor ministro de la historia de la institución.
La creación del Programa de Atletas de Alto Rendimiento Nuevos Valores e. Inmortales, Parni, que se ha establecido como la piedra angular del deporte nacional, es más que suficiente para superar con creces las ejecutorias de los demás ministros, muchos de ellos políticos sin vinculación alguna con el área deportiva.
Felipe desarrolló una mística a su manera, entregando los cargos principales a antiguas estrellas del deporte, competentes en sus respectivas áreas de trabajo, como son Mario Álvarez Soto, Gerardo Suero Correa, Teresa Durán, Julio Mon Nadal, el desaparecido Rafelín Hernández, Lucy Martínez, Soterio Ramírez, entre muchos otros.
Supo nadar como el norteamericano Michael Phelps con las ambiciones desmedidas de muchos dirigentes, atletas y periodistas, al tiempo de ayudar sin tomar en cuenta bandería política. Su respaldo económico en la promoción de publicaciones y su solidaridad con ex atletas, inmortales, cronistas deportivos enfermos necesitados así lo demuestran.
Amén de dejar como legado, entre muchas obras, la casa de los inmortales, el Pabellón de Esgrima y el Museo del Deporte, inaugurado al echarse la paloma de su gestión.
De ahí que puede representar un retroceso la designación de un político de carrera al frente de la Miderec, porque el clientelismo y el desconocimiento del funcionamiento fundamental de la entidad pueden dar al traste con los avances logrados hasta el momento.
Y más si ese hecho trae consigo una inusual forma de alcanzar el cargo, dejando perpleja a toda la familia deportiva nacional que con la boca abierta de sorpresa esperaba la designación de un auténtico deportista.

