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Rectas duras y pegadas

Rectas duras y pegadas

Terminó la temporada para los Tigres del Licey, acabó el sufrimiento para su fiel fanaticada, que tuvo que cargar durante toda la serie regular con la mofa de todos los parciales contrarios… porque la verdad ha de ser dicha, todos le quieren ganar al Licey.

Un equipo azul que desde el mismo día de inicio de la temporada mostró estar muy mal estructurado, planificado para irse reforzando sobre la marcha sin contar con los jugadores competentes para darle soporte hasta la entrada sistemática de los estelares.

Una gerencia incapaz, que si se toma como argumento los resultados, parece que contrató en el mercado lo que nadie quiso o lo que desechaban en otras ligas, como los importados, porque no llegaron a la jerarquía de refuerzos, algunos contratados tan sólo por un mes.

Se mantuvo dando palos a ciegas durante toda la serie regular, desde el abuso que se cometió con Pablo Ozuna, que de un tremendo año con los Leones del Escogido fue reclamado para marginarlo, pasando por la libertad del lanzador veterano Daniel Cabrera por falta de tacto y capacidad, así como la captación de cuanto material desechado por los demás en el renglón pitcheo.

Tuvo el Licey el más desastroso cuerpo monticular de la liga, especialmente su relevo, que se encargó de arruinar innumeras actuaciones decentes de los abridores y sin la intervención de la gerencia para tratar de mejorar. Un verdadero fiasco.

El pugilato interno entre directivos, dividido en dos bandos, produjo la contratación del señor Dean Treanor como dirigente quien desde el principio puso en evidencia no tener control del combinado, incapaz también de controlar focos guerrilleros en el dugout de jugadores que necesitan demostrar para establecerse como Yordanis Valdespín, Carlos Triunfel y Yamaico Navarro.

Ese tipo de actitudes y de luchas de contrarios en la directiva va socavando la mística de más de 100 años del Club Atlético Licey, que da pena y vergüenza que la gran mayoría de sus glorias del pasado ni siquiera tienen deseo de acercarse a las oficinas por los malos tratos y falta de gratitud de quienes hoy manejan el equipo, sino pregúntenle a Manny Mota, César Gerónimo y Teodoro Martínez, este último el más atropellado de todos de tal forma que el número que usó lo usan hasta los carga bates.

Para que tengan una idea de lo mal que ha estado esa organización que de los últimos tres años ha terminado en el sótano en dos, con una foja negativa de 38-61… más nada que agregar.

El Nacional

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