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Rectas duras y pegadas

Rectas duras y pegadas

Cuando una persona asume una responsabilidad en un momento determinado y culmina, en la mayoría de los casos, se quiere hacer leña del árbol caído, comienzan los cuestionamientos y las descalificaciones.

Sin embargo, cuando los hechos son tangibles, irrefutables y útiles, no hay fábula, encono ni envidia que pueda tapar el sol con un dedo, pues la verdad, como el corcho, sale a flote y se percibe a simple vista.

Este preludio viene a propósito de la impronta dejada por el doctor Alejandro Asmar Sánchez, el querido Chito, a su paso por presidencia del club Deportivo Naco, que por más intenciones que haya y deseos de minimizar sus aportes, les resultará imposible a quienes pierdan su tiempo en esos afanes.

Chito tuvo dos etapas al frente del club, de 1994-98 y 2000-2012, y hay que afirmar sin titubear y sin temor a equivocarse que cuando se pase balance en la historia de esa organización habrá un antes

y un después del doctor Asmar Sánchez.

Bajo su conducción Naco creció cuantitativa

y cualitativamente y sólo hay que mirar la lista de realizaciones que dejó disponible al servicio de la membresía. Las ejecutorias de su mandato están presentes en cada rincón del club.

En los mandatos del doctor Asmar Sánchez se promovió y ejecutó un ambicioso programa de construcciones como la realización del parqueo de siete niveles, que resolvió el problema de falta de espacio

y seguridad para el estacionamiento de vehículos.

De igual forma se construyó la piscina semi-olímpica de ocho carriles, así como la piscina recreativa y la terraza Tropical del tercer nivel y agréguele la construcción de las canchas de tenis.

La visión de Chito se salió del espacio del club y se involucró en la construcción del proyecto Casa Marina, Cabamar, ubicada en Juan Dolio.

-Y como para completar su ambicioso plan, construyó el proyecto Naco Golf & Country Club, ubicado en Boca Chica.

No hay que ser un gran economista ni gestor financiero para darse cuenta que, si se toma en cuenta el valor estimado de estas inversiones, su verdadera plusvalía, la gestión de Chito al frente del club Naco podría llegar o sobre pasar miles de millones de pesos.

Así las cosas no comprendo ni voy a entender que puedan aparecer personas con el valor de pretender ocultar una obra verdaderamente valiosa para un conglomerado social como es el de ese prestigioso club.

Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que a Chito Asmar, por sus obras lo conoceréis.

El Nacional

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