La República Dominicana capta la atención universal en estos momentos, gracias a la celebración de un certamen de la dimensión en cuanto a calidad y prestigio del torneo Grand Prix de voleibol.
En la justa, que se desarrolla en el remozado Palacio del Voleibol del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, participa un grupo de las principales figuras mundiales de la disciplina, y que bueno que nuestras atletas formen parte de esa élite.
Cuando el trabajo de las federaciones transciende para colocar el nombre del país en los primeros niveles, entonces debemos como pueblo apoyarlo y resaltarlo independientemente de la difícil situación económica por la que atraviesa el país, que amerita del sacrificio de todos.
Creo que el licenciado Luis Mejía Oviedo, Luisín, como presidente del Comité Olímpico Dominicano, COD, debe asumir su condición de líder para dar el aval correspondiente o negarlo cuando sea necesario, como medida preventiva que evite un festival de montajes de justas regionales, que implican una inversión millonaria por parte del Estado.
Para nadie es un secreto, menos para mí, que en cada montaje de estos campeonatos hay algo de negocio para los organizadores y por eso les importa poco de dónde el Gobierno Central tenga que sacar el dinero para satisfacer sus peticiones.
Esto se une a la odiosa práctica de que para cada certamen haya que reparar, adecuar o remodelar las instalaciones que sirven de sede, lo que demuestra, entre otras cosas, que no la cuidan, que no tienen dolientes, porque a fin de cuentas el Gobierno se las arregla cuando sea y cuantas veces sea necesario.
La dirigencia deportiva más altanera y como diría papá, parejera de país pequeño y en crisis es la nuestra, y los hechos así lo confirman: Puerto Rico, por ejemplo, declina montar un Centrobasket y de inmediato el delegado dominicano levanta la mano para pedir la sede, y eso sucede con mucha frecuencia y en casi todas las disciplinas.
Si no se le pone algún freno y el COD no asume su rol de rector del deporte nacional para previa evaluación determinar cuáles de esos torneos regionales se deben montar en el país y cuáles no, preparémonos para seguir viendo anuncios de sedes de toda clase de torneos.
No se extrañen si próximamente anuncian un Centroamericano de mano caliente, un Panamericano de el loco paralizado, un Preolímpico de trúcamelo, la botellita, el pañuelo y de camán ahí.
Así no el relajo que sea en orden.

