La reelección del presidente es asunto de vida o muerte para muchos. Miles de millones de pesos serán utilizados para montar la más gigantesca campaña proselitista que el país haya conocido.
Un grupo cada vez mayor se empeña en convencer al presidente de la República de que sólo él garantiza la continuidad en el poder. (Domingo en la mañana, caminando por el Centro de los Héroes, un número atractivo y un billetero que insiste )
La Constitución, nueva o vieja, nunca ha sido obstáculo para que los presidentes se reelijan. Ya se habla de cuanto puede costar comprar los votos que hacen falta entre los diputados del PRD. Se habla de escoger jueces para la Sala Constitucional y la Suprema comprometidos con la causa de la reelección.
El grupo cada vez más grande- no escatimará recursos, vengan de donde vengan, para empujar el proyecto, porque es mucho lo que está en juego.
Entre los que han expresado disposición de buscar dinero donde haya que buscarlo no sólo hay dirigentes políticos y funcionarios; también contratistas, abogados, periodistas, jueces y militares.
Las reuniones se realizan casi de manera pública para analizar los puntos fuertes y débiles del proyecto. En principio, de acuerdo con algunas fuentes, se informó que el presidente no estaba convencido de la viabilidad. Luego los promotores del plan dijeron que ya no había problema porque la persona dejaría la bola correr un tiempo para ver la reacción de la opinión pública y la sociedad civil.
A la mayoría de los que patrocinan el proyecto de continuidad en el poder del presidente, los entiendo perfectamente. Su situación es muy delicada y hasta peligrosa. Cuando los veo en los diarios o la televisión, los imagino detrás de unos barrotes
Los reeleccionistas no parecen darse cuenta que el presidente está agotado políticamente; que su imagen se deteriora a la velocidad del relámpago, que la gente se cansó de sus mentiras y promesas, de la corrupción y el saqueo, de la impunidad. Que su verborrea ya no convence. El encanto ha desaparecido. El dinero no podrá mantenerlo más tiempo en el poder.
La gente sabe que reelegir al presidente es reelegir la corrupción y la impunidad.

