Opinión

Reflexiones sobre los reclamos

Reflexiones sobre los reclamos

Hace muchos años, ese Maestro de la Política que se llamó Juan Bosch, pronunció una serie de discursos y de declaraciones ante los medios de comunicación, insistiendo en llevar al Gobierno del doctor Joaquín Balaguer “a su propia legalidad”.

En aquellos momentos, don Juan decía que el Gobierno no cumplía sus propias leyes, pues violaba los Derechos Humanos y mantenía actividades que, según él, violaban la Constitución de la República.

Hoy día, amplísimos sectores de la sociedad  (un 91 por ciento según una encuesta difundida por el matutino Hoy) se movilizan como nunca  para reclamar que se aplique una Ley de 1997 que consigna que el gobierno debe dedicar a la educación un 4% del Producto Interno Bruto.

La excusa  es que ningún Gobierno ha cumplido esa ley. 

Obsérvese que esa Ley no fue promovida por un gobierno antagónico al PLD. Entonces, los reclamos que se hacen hoy no son desestabilizadores ni subversivos. Tampoco partidistas, aunque algunos políticos traten de afincarse en ellos en la creencia de que de ese modo crecerán electoralmente.

Lo que se reclama es que el gobierno retome su propia legalidad. No es nada del otro mundo, sino que se rija por el cumplimiento de la Ley y la Constitución.

En diciembre, pese a todas las adversidades, los dominicanos hemos mantenido la tradición de permanecer unidos, casi siempre olvidándonos de nuestros problemas, para luego retomarlos con más fe, sugiriendo posibles soluciones que, aunque no sean tomadas en cuenta, por lo menos contribuyen a crear una conciencia para los fines de un mejor futuro.

La movilización  por una mejoría del sistema educativo es importantísima, pero  hay muchas tareas, como son la seguridad ciudadana, la salud, la falta de viviendas, el desempleo y la escasez de agua, elementos potencialmente creadores de  tensión social.

Ojalá  quienes toman las decisiones en el Estado  no se hagan los sordos, para ver si el próximo año las cosas comienzan a mejorar, recordándoles además que los electores siempre suelen cobrárselas.

El Nacional

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