Opinión

Relaciones tormentosas

Relaciones tormentosas

No hay más ciego que el que no quiere ver. A las abundantes señales se agregan frecuentemente nuevos elementos que testimonian el malestar de los haitianos en sus relaciones diplomáticas y comerciales con República Dominicana. No se saben las causas, pero la crisis está a la vista, al menos para los que quieran verla.

Lo chocante es que gobernantes modernos, que se han apoyado en la comunicación, no hayan encontrado la forma de entenderse. Esa dificultad o desinterés pone a pensar que el problema trasciende lo aparente. Los ramos de olivo que ha enviado el presidente Leonel Fernández con propuestas como la integración de Haití a la comunidad iberoamericana a nada han sabido a los vecinos.

Quizás a los haitianos les importe un comino formar parte de la comunidad hispana. De hecho nunca han diligenciado entrar, y aparentemente se sienten muy bien en su Caribe anglófono. Pero antes que agradecer  el buen gesto del mandatario dominicano, como manda el protocolo, lo que salió fue un insoslayable desaire de la primera ministra Michelle Pierre-Louis.

Podrá alegarse que el mensaje que envía el Gobierno dominicano no es el que quiere el pueblo haitiano. La reacción de la doctora Pierre-Louis concuerda con la protesta del presidente del Senado y de legisladores  que incluso pidieron que República Dominicana sea colocada entre los países que violan los derechos humanos por la supuesta discriminación contra los inmigrantes haitianos.

El presidente René Preval ha sido más cauto al poner los asuntos de Estado al margen de sucesos particulares, pero el misil de la Ministra y la posición de los legisladores  refleja el sentir de un influyente sector político, tal vez el mismo que en una ocasión exigió a las autoridades dominicanas que cesaran la petición de ayuda internacional para su país.

Inteligentes maniobras, como la designación del doctor Rubén Silié como embajador en Haití, no han arrojado los resultados esperados. Silié, un intelectual progresista, estudioso de la problemática y sensible al drama haitiano, responsable y amigo personal de Preval, no ha podido limar las asperezas que tensan las relaciones.  Un lastre no necesariamente histórico ni lingüístico impide que los vecinos puedan entenderse para construir relaciones basadas en  cooperación,  intercambio y respeto.

La importancia de Haití para República Dominicana volvió a ponerse de manifiesto en el conflicto entre Fenatrado y camioneros haitianos. Los productores gritaron y hasta el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez clamó por una rápida solución al impasse para evitar males mayores en la economía. Pero además ¿qué sería de sectores como la construcción y la agricultura sin la mano de obra haitiana? Y este país, a pesar de los pesares, es  tabla de salvación para cientos de miles de inmigrantes.

Por más indiferencia con que se aborde la problemática no se puede ocultar que lo tormentosas que son las relaciones entre dos vecinos que parecen haber trillado los senderos que se bifurcan, como en el jardín del cuento.

l.casanova@elnacional.com.do

El Nacional

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