Antes de expresar júbilo o satisfacción por cumplir hoy 44 años de fecunda labor como periódico plural y vanguardista, El Nacional se apresura a renovar el sagrado compromiso que asumió cuando emergió de entre las cenizas de un acto terrorista, de informar con probidad y constituirse en garante de derechos y valladar contra toda forma de opresión.
A lo largo de 44 anos, este periódico ha sido testigo de excepción de relevantes acontecimientos, de cuyos pormenores ha enterado cabalmente a sus lectores, y de aciagos periodos durante los cuales, a mucha honra, ha desempeñado el papel de escudero de perseguidos por huestes de intolerancia.
El Nacional nació en los finales de la Guerra de Abril, como una firme respuesta al atentado dinamitero contra las oficinas y talleres de la revista Ahora, y sus primeros pasos fueron informar sobre asesinatos, encarcelamientos y desapariciones de opositores políticos, que caracterizo a la gestión de gobierno que la historia recuerda como De los 12 anos.
El asesinato de uno de sus periodistas, la golpiza propinada a otro, ni las amenazas que se volvieron cotidianos, impidieron que este periódico mantuviera su línea vertical e irrenunciable de denunciar las constantes violaciones a derechos inalienables así como los casos de corrupción gubernamental.
El Nacional ha sido diligente en enterar a sus lectores sobre casos excepcionales como el primer trasplante de corazón (1967), de la creación de microchip y la fibra óptica (1970), del aislamiento del Virus VIH (1982), de la creación de Microsoft (1985) y del primer viaje a la luna (1969), pero también sus páginas resaltan la situación de marginalidad y miseria que padecen millones de dominicanos.
Por más de cuatro décadas, el líder de la tarde ha sido también portador de malas nuevas como los terremotos de Irán (45 mil muertos), Nicaragua (50,000), Turquía (45 mil), Haití (300,000), y asimismo, ha divulgado los estragos causados por el paso en territorio nacional de ciclones y tormentas y de la negligencia oficial para atender a miles de damnificados.
Las páginas de este diario reseñaron la muerte de tres papas, la Caída del Muro de Berlín y los decesos de Mao Tse Tung, Martin Luther King y Willy Brandt, como también los fallecimientos de Antonio Guzmán, José Francisco Pena Gómez, Juan Bosch y Joaquín Balaguer, como también la del infeliz que muere en la cama de un hospital por falta de atención médica o de medicinas.
En sus 48 años de existencia El Nacional- con orgullo se proclama- no se ha apartado jamás ni un ápice de los principios que le dieron origen, porque en su observancia irrestricta radica la confianza, respeto y admiración que nos dispensan nuestros lectores, anunciantes y toda la sociedad. Un activo de inestimable valor
