Es motivo de preocupación la continua renuncia de jueces de diferentes jurisdicciones. Eso debilita el sistema. Provoca una mayor lentitud en el fallo de los procesos y afecta las labores normales de los tribunales de la República que, de por sí, acusan deficiencias notorias.
Desde hace varios años, se registran dimisiones de jueces del orden judicial por la falta de un sueldo que sea proporcional con la responsabilidad y el duro trabajo que recae sobre ellos, pues deben conocer muchos roles de audiencia y evacuar sentencias motivadas.
La renuncia de cinco jueces ha puesto sobre el tapete los bajos salarios, situación que reconoce el presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Mariano Germán, quien espera que el gobierno le asigne más recursos para elevar sus ingresos.
Ojalá el presidente Danilo Medina satisfaga la aspiración del magistrado Germán, a los fines de colocar una partida en el proyectado presupuesto complementario. Los poderes Ejecutivo y Legislativo tienen la obligación de contribuir con el Poder Judicial incrementando sus recursos.
Actualmente, muchos tribunales carecen de personal para tramitar documentos que ameritan los procesos judiciales y los trámites administrativos. Por ejemplo, en el Tribunal de Tierras, y en el Registro de Títulos de la capital no hay los empleados suficientes.
Siempre se ha informado que la justicia genera sus propios recursos, y que no necesita de una asignación presupuestaria del Poder Ejecutivo, dado que solamente en la Jurisdicción Inmobiliaria, por concepto de transferencia, hipotecas, certificaciones y la expedición de títulos, se cobran impuestos que podrían cubrir las necesidades del Poder Judicial.
Se alberga la esperanza de que cesen las dimisiones de los jueces que abandonan la carrera disgustados con los niveles de compensación que obtienen por la exclusiva dedicación a su trabajo, salvo aquellos que imparten docencia.
