Página Dos

Renunciar privilegios

Renunciar privilegios

Los senadores que se han montado en la campaña a favor de un incremento salarial en los sectores público y privado darían un gran ejemplo si renuncian a privilegios como el barrilito, que no forman parte de sus funciones, para que el Gobierno disponga de más recursos para afrontar los aumentos.

Llora ante la presencia de Dios que un senador reciba medio millón y hasta un millón de pesos mensuales, aparte del sueldo, para supuestas obras sociales, cuando un empleado público devenga 5,117 pesos.

Al favorecer los justos aumentos en el sector público, el vicepresidente del Senado, Francis Vargas, debió hacer la salvedad, al menos para evitar confusiones, que la medida debe favorecer a quienes realmente lo merezcan, o sea quienes cumplan con su trabajo.

Los senadores pueden hacer una valiosa contribución para mejorar las condiciones salariales tanto de los empleados públicos como privados, comenzando por sacrificarse con ingresos tan lacerantes como el barrilito. Vargas puede impulsar la iniciativa y daría más crédito a su preocupación.

El Nacional

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