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RESPALDANDO A MOLINA

RESPALDANDO A MOLINA

Así intituló su columna el 22 de enero último el director de El Día, el fraterno Rafael Molina Morillo, sugiriendo que  el Ayuntamiento del Distrito Nacional  o en defecto, el Congreso Nacional, cambie los nombres de las avenidas Churchill, Kennedy, Washington, San Martín,Tiradentes, Sarasota, Argentina y Colombia. Solo le faltó la Bolívar y Rómulo Betancourt, las principales arterias viales de la capital dominicana que ostentan nombres foráneos.

Comparto en gran manera su ponencia, con la salvedad de la San Martín, considerando que el general argentino José de San Martín y Matorrás, fue tan sublime como Simón Bolívar, y mucho más desprendido, esquivando involucrarse en luchas intestinas, optando por el exilio, falleciendo en Boulougne Sur-Mer, Francia, el 25 de agosto de 1850, con una pensioncita del gobierno del Perú, país al que inició su proceso independentista, que también obtuvo para su patria y Chile.

De un solo foetazo de ejecución edilicia ó congresional, deben cambiarse los nombres de las avenidas Winston Churchill y prolongarse hasta la Kennedy por Héroes de Constanza, Estero Hondo y Maimón, y la Kennedy por Altagracia Almánzar la primera mujer víctima de la barbarie de la Era de Trujillo, en estado de embarazo, además, esposa del tribuno José Virgilio Martínez Reyna, también asesinado junto a su esposa, hoy que los crímenes contra las mujeres devienen en pandemia.

La avenida Lincoln por Emilio Rodríguez Demorizi, la más refulgente referencia de historiador dominicano, con l20 libros escritos, más de los 68 años que vivió, conforme al desaparecido historiador cubano-dominicano Carlos Dobal, merecedor de todas los reconocimientos y homenajes, conforme ponderó en su reportaje de HOY del 27 de enero pasado la historiógrafa y periodista Angela Peña.

La Sarasota por presidente Juan Bosch Gaviño, civilista, principista, trazó un referente luminoso en su gobierno de siete meses donde no permitió que nadie robara y la Policía y  la guardia que estructuró el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, que estaba intacta, no asesinara a un solo dominicano.

Escritor de trascendencia planetaria, historiador, sociólogo, cuentista, mercadólogo pólítico. Hombre de bien y refractario a los bienes materiales. Murió pobre, como siempre vivió.

En 13 años de gobiernos del PLD, que él fundó, ninguno de sus discípulo ha asumido la iniciativa de honrar con su nombre una vía.

La George Washington por 24 de abril, recordando la gesta intentando los imposibles de reponer al presidente Bosch al poder sin elecciones, y enfrentar al imperio, pero como en los regalos que se hacen, el valor no radica en el precio, sino en la intención, que en ambos casos, fue sublime.

La Tiradentes por Manuel Aurelio Tavárez Justo, por sus dobles gestos de desprendimientos de enero de 1961 y diciembre de 1963, repercusión fidedigna de su alma buena y hasta pueril.

Veremos si este Congreso y ADN dominados por el PLD de Juan Bosch, imparte las providencias justas que el doctor Rafael Molina Morillo, notable periodista sugirió y que el suscrito endosa a plenitud con la excepción expresa.

El Nacional

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