Opinión

Revolucionario improvisado

Revolucionario improvisado

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Ahora bien, la historia como disciplina social le interesa los hechos, pero no unos y otros no, sino todos en su conjunto. Por eso para algunos cuando se menciona al coronel Caamaño les recuerdan la masacre de Palma Sola o el cuerpo represivo de los Cascos Blancos, pero también al que enfrentó a los invasores norteamericanos o al que enfrentó los genocidas de San Isidro dirigidos por Elías Wessin y Wesin en el puente Duarte.
Ya lo dijo el poeta español Ramón de Campoamor y Composorio “en este mundo traidor/ nada hay verdad ni mentira/ todo es según el color / del cristal con que se mira”.
Hay que destacar que en la revolución de abril de 1965 los combates más cruentos se produjeron los días 15 y 16 de junio cuando el comandante en jefe de las tropas de ocupación, general Bruce Palmer se propuso tomar la zona constitucionalista en 48 horas y no lo logró a pesar del superior poder de fuego de que disponían, pero los “cocos” de los rebeldes pudieron más que el ímpetu yankee, en tal sentido se puede decir que se le infringió una derrota moral a los invasores.
Quien dirigió esos combates por la parte constitucionalista era un hombre fogueado en las luchas revolucionarias que se involucró en la expedición de Cayo Confites para combatir la dictadura de Trujillo, de igual modo fue de los encargados de dirigir la dirección del Granma que zarpó de Méjico hacia la playa Las Coloradas, Cuba, para junto a Fidel formar parte de la guerrilla que se internó en Sierra Maestra que derrocó la dictadura de Batista, me refiero al legendario Ramón Emilio Mejía del Castillo (Pichirilo), quien fue víctima del monstruo de los 12 años de Balaguer.

El Nacional

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