LAS VEGAS. AP. Horas antes de ser asesinada, Débora Flores Narváez ensayaba lo que iba a ser la mejor actuación de su corta vida.
La ambiciosa bailarina puertorriqueña había convencido a Sisqo, cantante de Rhythm and Blues, para que apareciera como invitado especial en «Fantasy», el espectáculo de burlesque en la que ella había actuado desde el 2009, en la calle principal de Las Vegas.
Ambos pasaron el día perfeccionando la actuación, meneando las carreras y moviendo los pies al ritmo del éxito de Sisqo, «Thong Song».
«Sí, sólo pegate una palmada», dijo Flores Narváez, de 31 años, en un video, mientras enseñaba la coreografía a Sisqo, dándose un golpe en un glúteo.
Pero a la noche siguiente, Flores Narváez se perdió el estreno del espectáculo, algo que le pareció extraño a su compañera de habitación, quien llamó a la policía. El cadáver de la bailarina fue hallado la semana pasada.
Más de 100 amigos, familiares y compañeros de elenco recordaron el viernes el trabajo y el carácter de Flores Narváez, durante una ceremonia en memoria de la bailarina asesinada, cuyo cuerpo se encontró descuartizado y cubierto de cemento en una casa de Las Vegas, la semana anterior.
Su ex novio está detenido sin derecho a fianza, como principal sospechoso.
«La productora de «Fantasy», Anita Mann, describió a Flores Narváez como perfeccionista, ansiosa por dejar su huella en el mundo del espectáculo en Las Vegas, durante la ceremonia de una hora realizada en el escenario del show, en el hotel y casino Luxor.

