Río sin Retorno, proyectado en la Cinemateca Dominicana como parte de su indudablemente exitoso ciclo de dos semanas sobre el western norteamericano, produjo entre las 19 personas que asistieron, ese placer indefenible de lo viejo bien logrado. La actuación protagónica de un fuerte y llenador de pantalla Robert Mitchum (pocos jóvenes de ahora le han visto como este apuesto ranchero, supuestamente, a la maldad de los nativos apaches como al antagonista de mala ralea con que le toca lidiar. Inolvidable la presencia de la Marilyn Monroe (que no es excelente como actriz pero que suma un valor indudable por ese carisma que se expresa mucho mejor cuando canta que cuando actúa). Una trama simple, una dirección bien llevada, particularmente en las tomas de la balsa removida por los rápidos del río y una pésima imagen para los indios que eran presentados como los agresores de los hombres blancos. No pocos críticos han considerado que la propuesta cinematográfica de Cinemateca Dominicana es la más clásica y consistente que s ofrece casi gratis a los amantes del cine.

