Anthony Perez-Diaz
anthony2x2@hotmail.com
El mundo del cine en su más amplio espectro, de un extremo al otro del globo terráqueo ha quedado devastado ante la sorpresiva muerte de Robin Williams. Aunque llegó a ganar el Oscar como mejor actor secundario por la película “Good Will Hunting”, Williams no fue el súper actor taquillero al estilo, james Bond, Tom Cruise o Matt Damon. Sin embargo, fue sin duda alguna el comediante más querido y admirado de su generación.
Su estilo fue único y su risa e imparable energía sin paragón. Hijo de un ejecutivo de la industria automovilística, Williams comenzó su carrera como un alien en la serie de televisión Mork and Mindy en 1978. Su éxito fue instantáneo y su talento tan inconmensurable que todos, tanto el público y veteranos actores se rindieron ante él.
De allí saltó al cine y no paró hasta el último momento de su vida. Como legado quedan sus personajes en films como Good Morning America”, “Sociedad de Poetas Muertos”, “Mrs. Doubtfire”, “The Fisher King” “Aladino, y muchos otros.
Como ha dicho un conmovedor mensaje de la Casa Blanca, Robin Williams fue uno en su tipo. Su talento parecía no tener límite. Nos hizo reír y nos hizo llorar, pero sobre todo fue alguien con una condición humana sencillamente asombrosa. Que simple, y qué incomprensible es a veces la vida. El hombre que hizo reír a millones y millones de gente alrededor del mundo llevaba, sin embargo, una vida de gran tristeza y pesadumbre. ¡Qué pena y gran pérdida tan irreparable! ¡Paz a sus restos!

