Opinión

Rosario Reyes

Rosario Reyes

San Cristóbal, especialmente la parte Sur, se vistió de luto. Una multitud de todos los estratos sociales  dio el último adiós a una  leyenda admirada: Rosario Reyes vda. Zapata.

Hija mimada del insigne historiador y profesor, don Félix Reyes, prolífico y brillante, se marchó nimbada de sentimientos, y como su nombre, un rosario de terneza, porque fue amor, entrega, amistad y devoción por la tierra que  supo quererla.

Rosario representó toda una época en el discurrir de San Cristóbal durante los últimos 50 años. Dotada de nobleza, atractiva, trabajadora, servicial,  supo mitigar tristezas y convertirlas en alegría a cambio solo del sentimiento cristiano y ciudadano.

 Maestra que comprendía la psicología  de sus conciudadanos. Supo también aquilatar las razones de la existencia humana, junto al timbre de su voz,  nítida sonrisa que todavía me parece ver  en las razones del espíritu.

Rosario fue una estrella con luz propia, convirtiéndose en una de las mujeres con exquisito liderazgo social, pues irradiaba luz en medio de la oscuridad y tiniebla. Fiel católica, asistía siempre a la iglesia Nuestra Señora de la Consolación, ofrecía cursillos, visitaba  enfermos y presidiarios, concurría a ofrecer pésame a familiares de fallecidos y sus cánticos en grupos de fe y sus manos a favor de necesitados, convertían su vivienda en  centro de expresiones y conversatorios. Fue ferviente  fanática del equipo “Leones del Escogido”,  ofreciendo  al béisbol amateur disciplina y colaboración sin límite que la consagra como inmortal de la buena voluntad.

Rosario fue una de las más  leales, consecuentes  y sinceras de mis amigas, y nos quisimos con  delirio inextinguible. Tantas veces escuchaba y asimilaba los consejos y enseñanzas de ella, así su conducta digna de ser emulada  hoy y siempre. La esquina de la calle Padre Ayala  con 16 de Agosto, de San Cristóbal, se llama “Rosario”, en el sentimiento social y moral. Así una de las gradas, departamentos o dogaut del Estadio Deportivo “Termístocles Metz”  debía obtener su nombre  como justicia y reconocimiento a quien recibió, tal vez el último homenaje hace  años y meses, otorgado por el altar de la gran inmortalidad de San Cristóbal, presenciado por cerca de 1000 personas de mano de José Pimentel Muñoz, Osiris Guzmán,  Pachiro de León, Angel Sánchez y quien esto escribe.

Y así, solicitamos a nuestro ayuntamiento que la calle número 5 del sector Madre Vieja Sur sea designada con el nombre de Rosario Reyes,  civilista que tanto enalteció a su familia nuestro pueblo y su país.

A Rosario le expreso, en el silencio de mis noches, como José Zorrilla: “amistad nunca mudable por el tiempo o la distancia, no sujeta a la inconstancia de capricho o del azar, sino afectos siempre llenos de tiernísimo cariño, tan puro como el de un niño, tan inmenso como el  mar”.

Adiós Rosario amiga del corazón, siempre te recordaremos a pesar de la lejanía. Descansa en paz.

El Nacional

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