Nueva York. AFP. ¿Usted está en busca de su alma gemela y no tiene tiempo para perderse en la jungla de los sitios para citas? Asistentes se ofrecen a hacer el trabajo por usted, al menos una parte.
Match, Meetic, eHarmony, Zoosk, OkCupid, Plentyoffish: la industria del corazón de internet florece. Según diversos estudios , su cifra de negocios mundial rodea los 4.000 millones de dólares y entre los 40 millones de usuarios, algunos tienen más dinero que tiempo y quieren recibir ayuda.
Un lunes de febrero en Nueva York, Laurie Davis, de 29 años, fundadora y presidenta de eFlirtExpert.com, una empresa que ayuda a los solteros a unirse en línea y en la vidatiene una reunión de trabajo en casa de Laura, una clienta que trabaja en el rubro de inmobiliarias empresariales. Con 38 años, esta decidió terminar con su celibato.
Pero Laura viaja mucho dentro y fuera de Estados Unidos, tiene poco tiempo libre y sobre todo, tiene la impresión de que no sabe venderse bien.
Está inscrita en el sitio match.com, pero se queja de recibir únicamente mensajes de hombres mucho más jóvenes o mucho más viejos que ella.
Por eso esta usuaria compró por 140 dólares un servicio de base en eFlirtExpert: la confección de un perfil y el envío de cinco mensajes a través de Laurie Davis. Se tratará de un mensaje a cinco pretendientes del gusto de Laura o cinco mensajes a uno solo. Elige el cliente explica Davis.
A través de preguntas que se le hacen al candidato del matrimonio, Laurie va a bosquejar un retrato que remplazará al perfil artesanal e ineficaz. No quiero un fanático del jogging, ni un creativo, dice Laura. Vamos a decirlo de otra manera, sin agredir, y no mencionaremos que usted es una adicta al trabajo, aconseja Laurie. No soy buena cocinera, añade con humildad la soltera. Escribiremos que toma cursos de cocina, respondió la experta enseducción.
Luego del interrogatorio, que servirá para la redacción de una ficha descriptiva que estará acompañada de fotos, las dos mujeres se dirigen al closet.
Para su primera cita, no deberá llegar ni con un vestido de fiesta ni con vestimenta deportiva, advirtió Laurie. ¿ Y si me propone pasear por la ciudd y estoy de tacos altos?, se inquieta la novia aprendiz.
Sufrimos todo en nuestros zapatos, responde la asistente. Las dos mujeres elegirán luego los elementos que faltan en el guardarropa de la aprendiz de pretendiente en una tienda del barrio.

