Opinión

Salario mínimo

Salario mínimo

El Comité Nacional de Salarios no encuentra luz para promover un consenso entre empleadores y sindicatos que permita aumentar los niveles del salario mínimo, imperiosa necesidad de un amplio sector laboral cuyos ingresos no alcanzan para cubrir mínimamente las necesidades básicas de sus familias.

Ese órgano tripartito ha pospuesto por quinta vez la sesión para abordar tan importante iniciativa, que está amparada en un mandato de ley, en razón de que expiró la tarifa salarial vigente, una ominosa señal de carencia de interés o de voluntad.

Los salarios que devengan el 58% de los trabajadores y empleados no alcanza para costear la canasta familiar, incluidos los costos de salud y transporte, situación que se agrava a causa del alza de precios en artículos básicos, por lo que urge revisar y aumentar el salario mínimo.

Hace tiempo que la economía dominicana demanda un incremento general de salarios, incluido al sector público, aunque se reconoce que en esos ámbitos se producen alzas en algunas unidades de producción o de servicios, pero se requiere una legislación que beneficie a todos los trabajadores.

Un justo aumento en todos los salarios mínimos producirá en cascada un reajuste de sueldo para otros servidores que devengan estipendio por encima de esos niveles, lo que explica la urgencia y necesidad de que el Comité Nacional de Salarios cumpla con su obligación legal.

Posponer o darle larga a la sesión de ese organismo solo contribuye a agudizar la situación de miseria de miles de trabajadores, a disminuir la producción y productividad y a socavar la paz laboral.

Asociaciones patronales y centrales sindicales están compelidos a procurar un acuerdo sobre tarifa o escala salarial muy cercano a la sensatez y a las realidades económicas de todos los tipos de empresas y de los mercados, pero sin obviar que el salario mínimo debe satisfacer necesidades mínimas del trabajador y de su familia.

Quienes todavía juegan a la ruleta rusa con las constantes posposiciones de las sesiones del Comité Nacional de Salarios, deberían estar advertidos de que es imprudente pretender condenar a los asalariados al padecimiento perpetuo a través de sueldos de miseria. La excesiva carga de ambición rompe el envase.

El Nacional

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