Editorial

Saldo trágico

Saldo trágico

Aunque resultan contradictorios los reportes de muertos por accidentes y homicidios durante las celebraciones de Nochebuena y Navidad, se reeditaron historias de luto a causa de violencia, delincuencia o inobservancia.

La Policía informó de tres muertos y 20 heridos durante el festivo del 24, en tanto que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) reportó nueve fallecimientos y 143 lesionados, al agregar los sucesos del día de Navidad. Informes de  prensa elevan a once el número de decesos.

Es previsible que en el transcurso del día las autoridades informen de más muertos y heridos, aunque no se entiende por qué se ofrecen datos a cuentagotas sobre el balance final de un período que para muchos fue de  jolgorio y desenfreno.

Un dato revelador del elevado nivel de inobservancia de la ley es el que revela que durante el período de asueto se produjeron 54 accidentes de transito, a razón de más de dos por hora, con saldo de al menos siete muertos y 160 heridos.

Tan elevado número de choques o vuelcos, en el que se involucraron 74 motocicletas, se produjo a pesar del vasto operativo de prevención puesto en marcha por la Autoridad Metropolita de Transporte (Amet) y el Centro de Operaciones de Emergencia.

Al jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, se le atribuye expresar inconformidad por el saldo de muertos y heridos a causa de riñas y accidentes en Nochebuena y Navidad, a pesar de los operativos montados  por  esa institución.

Esa queja debería estar dirigida principalmente al amplio segmento ciudadano que  nunca obtempera las recomendaciones sobre manejar con prudencia, actuar con moderación y cumplir con todos los requerimientos de ley.

Como ejemplos de la violencia que enlutó a muchos hogares se mencionan los casos del  agente policial asesinado con su propia arma en un colmadón y del joven asesinado a balazos en Navarrete en presencia de su esposa y su hijo de nueve años.

Al deplorar el saldo de muertos y heridos por violencia, delincuencia o desenfreno, queda pendiente cruzar los dedos para que  las celebraciones de fin de año no traigan consigo tanto luto ni tanto dolor.                  

El Nacional

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